Breviario sobre Gótico.

Un arte nuevo para unas nuevas catedrales.

Cuando Suger fue elegido, en 1122, abad de Saint-Denis, la abadía gozaba de un extraordinario prestigio. Por algo estaba dedicada al patrono de Francia, San Dionisio, considerado, <<después de Dios, el protector del reino>>. Ningún señor feudal o eclesiástico tenía allí poder. Dependía directamente de la autoridad real y era, desde tiempos de la dinastía merovingia, lugar de entierro de los reyes franceses. Y, sin embargo, la iglesia abacial, edificada en la época del Prerrománico, era casi una ruina, Suger, educado en Saint-Denis, amigo personal del rey Luis VI y regente con Luis VII, consideró ese templo indigno de la alta categoría que ostentaba y decidió su reconstrucción. La renovación de la Iglesia de Saint-Denis, marcó el punto de partida de lo que denominamos el estilo Gótico.

Suger deseaba comunicar un mensaje espiritual nuevo, diferente del que s e transmitía en las construcciones románicas. Frente a las grandes superficies macizas, pretendía ofrecer estructuras translúcidas hacia el exterior. Frente a los interiores pesadamente oscuros, espacios radiantes de luminosidad. Una luz convertida en color por las vidrieras de las ventanas, capaz de transformar el ambiente en algo irreal, desmaterializador y divino.

Detalle Vitral de la Catedral de Köln (Alemania).

Detalle de vitral de la Catedral de Colonia (Alemania).

Desde Saint.Denis, situada al norte y muy cerca de París, el Gótico fue extendiéndose en el siglo XIII por la isla de Francia y los dominios directos de la monarquía francesa, hasta el punto de llegar a identificarse como la expresión artística de la dinastía de los Capetos. De allí irradió al resto de Francia, se extendió por Europa occidental y alcanzó, en el siglo XIV, lugares alejados en el Mediterráneo y el Próximo Oriente. Tras la crisis política y social que azotó a Europa en el siglo XIV, agudizada por mortíferas epidemias, el Gótico se renovó y afrontó el siglo XV, llegando a rebasar en algunas zonas los límites del 1500, con un predominio de fórmulas artísticas llegadas de Flandes. Mientras, en algunos puntos de Italia, se había iniciado el movimiento humanista que desembocó finalmente en el Renacimiento.

Cristo no túmuloCristo no túmulo.

La iniciativa artística de Suger no fue seguida de inmediato de una manera uniforme, ese mismo siglo XIII corresponde aún a la época de plenitud del Románico en la mayor parte de Europa. La expansión del Gótico estuvo vinculada a una situación social, religiosa y cultural que le fue propia. Es la decadencia del régimen feudal, el apogeo de la vida ciudadana, la sustitución del monopolio cultural de los monasterios por las universidades, o la aparición y difusión de nuevas órdenes religiosas. Muchos nobles cambiaron el castillo por la casa palacial, ubicada en un entorno urbano más cómodo y seguro. Creció con fuerza la burguesía, una nueva clase social basada en el comercio y el control económico que alcanzó en las ciudades altas cotas de poder. San Francisco predicó la pobreza unida de manera inmediata al mundo natural que nos rodea. Y San Bernardo propuso para la Orden del Cister un modelo de rigurosa austeridad monástica. Las teorías reformadoras de San Bernardo y sus ataques a los excesos decorativos del Románico facilitaron la aplicación de las técnicas de crucería en los edificios del Cister. La búsqueda de la funcionalidad a través de la pureza de la línea arquitectónica. Pero no propiciaron del mismo modo la aplicación de otros conceptos fundamentales del Gótico, como la organización espacial y la utilización ambiental de la luz. En realidad, el desarrollo del Gótico con todas sus consecuencias correspondió más a los grandes empeños catedralicios, en los que la arquitectura no se desarrolló de forma independiente sino integrada con las restantes facetas artísticas. Al cabo de algún tiempo, los propios monasterios del Cister se adscribieron al Gótico en plenitud, haciendo alarde de su gran potencial económico y olvidando parcial o totalmente los deseos de San Bernardo.

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El Convento de Santa Maria da Vitória (también conocido como Monasterio de Batalha), Portugal.

La catedral es la expresión más elocuente del arte gótico. Emerge en el contexto de la ciudad, agrupando en torno suyo las casas y callejas de la trama urbana. Las catedrales fueron desde antiguo las iglesias principales de las diócesis o demarcaciones eclesiásticas. En un lugar preferente de las mismas tenía su silla, cátedra o sede –de ahí el nombre de catedral, o seo, con que se las conoce-, el correspondiente obispo acompañado por una comunidad de canónigos.


Catedrald e Köln

Catedral de Köln (Alemania).


La construcción de la catedral aglutinó el esfuerzo de los diferentes estamentos sociales. Como edificio religioso que era, la iniciativa solía ir a cargo de la autoridad episcopal, apoyada con frecuencia por el poder laico, fuera la monarquía o la nobleza, aprovechando su efecto propagandístico.


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Catedral de Reims (Francia).


El “Magister Operis”

Al frente de la obra catedralicia solía haber un eclesiástico, administrador de los fondos económicos y supervisor de los trabajos realizados. Desde el punto de vista técnico, la dirección corría a cargo del maestro principal, el <<magister operis>>, titulación en cierto modo equiparable al arquitecto actual, que en la época del Gótico llegó a gozar de un considerable prestigio. A finales de la Edad Media, la actividad del <<magister operis>> había quedado en cierto modo sublimada como colaborador en la obra creadora de Dios, el <<Supremo Arquitecto del Universo>>.** La relación y consonancia entre las partes del edificio, la proporción aplicada mediante la geometría, constituía para ellos el ideal de belleza arquitectónica.


Detalle en el Monasterio de Santa Maria, Alcobaça, Portugal

Detalle en el Monasterio de Santa Maria, Alcobaça, Portugal.

Capitel Historiado

Capitel historiado.

Contaba el maestro con un nutrido equipo, diversificado en diferentes oficios: Picapedreros o lapicidas para trabajar la piedra. Carreteros para transformarla desde las canteras. Albañiles o mazoneros, aplicados en la colocación de los materiales. Carpinteros encargados de los andamios y de las cimbras, auténticos esqueletos de madera bajo arcos y bóvedas. Herreros, vidrieros y otros artesanos, muchos de ellos realizaban con frecuencia trabajos de distintas especialidades. El propio <<magister operis>> se implicaba en la construcción, dirigía personalmente o por delegación varias obras a un tiempo, o dibujaba los proyectos escultóricos de las fachadas de acuerdo con los deseos del promotor. Existen algunos libros de dibujos, tomados del natural o realizados como modelos para futuras obras. Entre ellos, el más conocido es el Cuaderno de Villar de Honnecourt, realizado por este maestro hacia 1235. Puede decirse, en general, que la consideración social del artista no era muy elevada. Se le trataba como a un artesano, un buen conocedor de su oficio a quien los promotores d ela obra de arte controlaban rigurosamente a través de las cláusulas de los contratos desde que comenzaban su trabajo, y de los peritajes de expertos al finalizarlo.


** Nótese en archivo adjunto .pdf  “The high middle ages in Germany” imagen en página 97.

http://www.mediafire.com/?sharekey=8280c442d775c1880c814df2efeadc50e04e75f6e8ebb871

God the Father as an architect (Bible moralisee, mid-13th century)

The architects of the great cathedrals saw their task as imitating the divine act of creation. They imagined the creation of the world as being like the process of architectural construction: Cod the Father, with a compass in his right hand and pushing the globe along in front of him, is ordering the world according to “measure and number and weight” (Wisdom of Solomon, 11;21)

Características del Gótico.

El Gótico, como la gran mayoría de las corrientes artísticas, no es un arte uniforme. Por el contrario, ofrece en su conjunto numerosas variantes. Pero pueden observarse una serie de caracteres comunes, a modo de líneas definitorias, que nos permiten distinguirlo a grandes rasgos. La arquitectura Gótica surgió en Francia con la intención de racionalizar al máximo los distintos elementos del edificio. La planta preferida fue basilical, con forma de cruz latina y un número impar de naves, generalmente tres. Con un sentido de espacio-camino heredado aún del primer arte cristiano, las catedrales góticas marcaban, por la disposición de los pilares laterales, un ritmo insistente que conducía al altar. Una o varias girolas* de trazado poligonal rodeaban en la cabecera ese punto, el más sagrado del templo, protegido a su vez por una corona de capillas radialmente dispuestas.


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Interior de la Catedral de Manresa, Barcelona.


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Rosetón de la Catedral de Sevilla.


Era preciso conseguir espacios capaces de albergar gran número de fieles, con un perímetro en el que el muro no fuera siempre necesario; donde la pared maciza pudiera ser sustituida por ventanas y vidrieras para transformar simbólicamente el efecto de la luz. Eso exigía la concentración de todos los pesos de las cubiertas* en unos puntos determinados, dejando libres de cargas las restantes partes del edificio. Mediante los arcos formeros dispuestos lateralmente en sentido longitudinal, y los fajones* dispuestos lateralmente en sentido transversal al eje principal de las naves, se obtuvieron tramos cuadrangulares -<<ad quadratum>>- apoyados por pilares se lanzaron dos arcos cruzados en diagonal, los nervios que a modo de esqueleto permanente de piedra constituían el apoyo principal de la bóveda*. Una clave cruciforme cerraba, en la parte más alta, el punto central de encuentro de estos dos arcos. Sólo quedaba tapar los cuatro grandes huecos triangulares o plementos que se abrían entre los arcos. La bóveda de crucería cuatripartita, de trazado más simple, había quedado así definida. La utilización de arcos apuntados*, mucho más flexibles que los de medio punto usados en el Románico, permitía aplicar esta bóveda a tramos de diferente anchura.


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Convento del Carmo, Lisboa (Portugal).

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Iglesia y Convento de San Francisco, Santarém (Portugal).

El peso generado por las bóvedas de piedra de crucería de la nave central no descansaba directamente a lo largo de los muros laterales, como las bóvedas de cañón del Románico. Ahora se concentraba en los cuatro pilares para descender verticalmente. Y se trasladaba también en un sentido oblicuo a través de los arbotantes*, elementos arquitectónicos que, saltando por encima de las naves laterales, llegaban a descargar los empujes sobre los contrafuertes* exteriores, haciendo resbalar con mayor suavidad la pesada carga a la vez que prolongaban su recorrido. El arbotante fue también el canalizador del agua de la lluvia, que de las naves laterales llegaban a descargar los empujes hasta las gárgolas, para su definitiva evacuación. En el punto de encuentro del arbotante con el contrafuerte se situó el pináculo, destinado a evitar con su peso el desplazamiento o ruptura de alguno de los dos. A la larga, el pináculo constituyó por sí mismo un elemento estético casi imprescindible en la arquitectura gótica.


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Bóvedas en el Convento de Santa Maria da Vitória (también conocido como Monasterio de Batalha), Portugal.


No obstante, la catedral no fue sólo una obra arquitectónica. Más bien puede decirse que la arquitectura actuó como integradora de las demás artes. En ese sentido, la obra no alcanza su significado total hasta poseer el adecuado complemento escultórico, hasta cerrar los vanos con vidrieras y recibir todo el mobiliario litúrgico. La escultura monumental fue programada con el mismo cuidado que la arquitectura del templo. Se halla en todas partes. Ellas permiten a los fieles el acceso al recinto sagrado. Son el lugar más apto para comunicarles un mensaje de la divinidad


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Interior de la Catredral de Sevilla.


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Catredral de Sevilla, Nave central.


Glosario.

*Girolas (o deambulatorios): Pasillos que rodean la parte trasera del presbiterio. Es prolongación de las naves laterales y sólo excepcionalmente se da sin ellas.

*Cubierta: Sistema de cierre de la parte superior de una construcción.

*Bóveda: Obra arqueada que cubre espacios comprendidos entre muros o varios pilares.

*Apuntado (también llamado ojival): El formado de dos porciones curvas que se cortan, dibujando un ángulo curvo en la clave y cuyo intradós es cóncavo. Tiene dos centros.

*Arbotante: arco rampante que descarga, sobre un contrafuerte exterior al edificio, el empuje de las bóvedas.

*Contrafuerte o estribo: Obra maciza de albañilería, a modo de pilastra, adosada al muro y que sirve para reforzarlo en los puntos en que éste soporta mayores empujes.

© Josías Mumenthey.


Fotografías.

http://www.flickr.com/photos/biblarte/tags/arquitecturag%C3%B3tica/

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