De Hitos y Arquitectura.

“La gloria de los jóvenes es su fuerza, y la hermosura de los ancianos es su vejez”; (léase Proverbios 20:29). Empiezo haciendo reflexión de éste versículo bíblico con la intención de <<terminar en un comienzo>>.  Y precisamente una de esas glorias (o mejor sería ponderar el término, mantenerlo quizá, o cambiarlo por “catarsis”) que mantengo vívida y fehaciente, es el acto mismo de observar puesto en el sitio de ínfimo grano y espectador del legado arquitectónico inmediato. El gozo muy particular de levantarse de un breve reposo diurno y emprender camino a los hitos preferentes buscando contacto directo entre el espacio y la impresión que éste produce en el interior, cobra sentido en una explosión de ideas, preguntas, frases, imágenes, en el paladar seducido por una bebida, un cigarrillo…

Mi intención es hacer una descripción muy íntima de la experiencia que como arquitecto poseo de un hecho cotidiano, “poco relevante” tal vez; pero que envuelve una masa del todo en un contexto arquitectónico (analizado éste sustancialmente en la teoría competente, los sistemas constructivos; el impacto visual y las influencias en las otras Bellas Artes y visceversa), formal, sociológico, histórico, y me atrevería sin más ni más agregar el adjetivo “épico”.

Estar sentado en el patio interior de un edificio típico del  eclecticismo mexicano, ¿o historicista?, hoy convertido en un Café. En él; observar las baldosas dispuestas en un rayo de bisectriz que divide la clásica ortogonalidad en dos; levantar la vista acomodado en uno de los vértices de la arcada para analizar la perspectiva. Hacer memoria de las influencias de aquellos ecos renacentistas del “Palacio” (dispuesto en tres grandes franjas ó niveles, cada una con su típico almohadillado exterior), traídos a la Nueva España, mismos que cobraron fuerza en el Neocolonialismo de finales de siglo XIX y comienzos del XX.  Recibir en el lapsus contemplativo un caliente recuelo aromático y continuar paseando la mirada por la arquería, hallar el azoro en una basa de orden clásica, un fuste palmiforme egipcio y un capitel dórico elegantemente devastado por el paso irremediable del tiempo; esos elementos estructurales y ornamentados  que vieron las más elegantes matronas de boato tomadas cortésmente del brazo por catrines señorones de la época andar por los pasillos. Imaginar las risas y el tema de conversación amenizado por el revoloteo del agua en la aun existente fuente de concha, con los delicados relieves de moldura exterior labrada en cantera.  ¿Quién pensaría hallar inmiscuidas allí mismo herrerías con líneas <<geometristas>> Decó? ¿Quién en aquel entonces daría un peso quizás por los lienzos posmodernistas y las abstracciones pintorescas que suspendidas  del entablamento (procaz haber hecho ello) prenden un precio? ¿Cuál de aquellos sabedores manieristas y de cuerpos desnudos  infames hoy en día, daría crédito a la pincelada de un juchiteco completamente desconocido?  Y es que, allí es precisamente donde el coqueto Cronos paga con traiciones los cánones del buen gusto y la ortodoxia en un proceso de constante renovación, en la búsqueda por saciar el hambre generacional  de un espíritu humano.


La Selva Café.

Interior de la Selva Café.

Aislado del bullicio dentro del bullicio cerrando por un instante los ojos, disfrutando embelesado del momento;  serio y pensativo, sembrando pensamientos y cosechando palabras en el campo de las líneas impresas. Hastiado de las memorias y la Arquitectura, observo lentamente la perspectiva caballera al alejarse mis pies del recinto…tal cual se ocluyese  apacible y recitando los versos de Borges:


 

 

¿Dónde estarán los siglos, dónde el sueño
de espadas que los tártaros soñaron,
dónde los fuertes muros que allanaron,
dónde el Árbol de Adán y el otro Leño?

El presente está solo. La memoria
erige el tiempo. Sucesión y engaño
es la rutina del reloj. El año
no es menos vano que la vana historia.

Entre el alba y la noche hay un abismo
de agonías, de luces, de cuidados;
el rostro que se mira en los gastados

espejos de la noche no es el mismo.
El hoy fugaz es tenue y es eterno;
otro Cielo no esperes, ni otro Infierno.

 
Digna mención en este manifiesto sentimental de arquitecturas, formalidades e instantes bohemios al redactar, es el mero hecho de contemplar ante el jugueteo de las luces y sombras, la majestuosa (en mi gusto) Iglesia de Regina Coelli, parte de la Orden Franciscana y Real Convento de las religiosas de la Inmaculada Concepción, enclavada en el centro de la Ciudad de México. Deleitándome extasiado y acariciando el humo en mi boca al ver los contrafuertes conjugados en la delicada mole de la nave. Misma de la que se desprenden gárgolas que han llorado las gotas de los veranos barrocos y el paso del “cordón” con rosarios otoñales por entre la callezuela.


 


 

Regina Coelli (Natividad de María Santísima)

Ex Convento Regina Coelli (Natividad de María Santísima).


 

Interior Regina Coelli

Interior de Regina Coelli.


 

Detalle de Pechinas y la Bóveda con Linterna.

Detalle de Pechinas y Bóveda con Linterna.


 

Me detengo en un instante al sentir con fuerza la portada de la misma, al saborear el ritmo de las pilastras salomónicas enrolladas con sumo cuidado en un entablamento vociferante, donde lo que importa es el travieso juego de sombras. Escudriño sin temor y con afán de interpretación los glifos situados por debajo de ese frontón “quebrado”… las formas múltiples platerescas,  dibujo en la nada con mis dedos un supuesto eje de simetría, busco tal cual en una pesquisa, la enigmática conexión del “número dorado”.   Es tal mi asombro  que lo comparo a la génesis curva que se desdeña de imposta a imposta, sujetas las dovelas por una fuerza central (mi “clave” es el cincho pasional que me mantiene preso de cada elemento).


 

Regina Coeli (Detalle de la Portada)

Ex Convento Regina Coelli (Detalle de la Portada).


 

Me es menester citar las palabras de José M. Mijares y Mijares quien dentro de las conferencias del bicentenario de la fundación de la Escuela de Pintura, Escultura y Arquitectura por la Universidad Nacional Autónoma de México, correspondiente a “La ciudad y una casa” Huitzillan, retoma de la obra de Miguel Cervantes de Saavedra, “Licenciado Vidriera”, la majestuosidad con la que era comparada la Ciudad de México en aquel entonces :

“Desde allí, embarcándose en Ancona, fue a Venecia, ciudad que, a no haber nacido Colón en el mundo, no tuviera en él semejante: merced al cielo y al gran Hernando Cortés, que conquistó la gran Méjico, para que la gran Venecia tuviese en alguna manera quien se le opusiese. Estas dos famosas ciudades se parecen en las calles, que son todas de agua: la de Europa, admiración del mundo antiguo; la de América, espanto del mundo nuevo. Parecióle que su riqueza era infinita, su gobierno prudente, su sitio inexpugnable, su abundancia mucha, sus contornos alegres, y, finalmente, toda ella en sí y en sus partes digna de la fama que de su valor por todas las partes del orbe se extiende, dando causa de acreditar más esta verdad la máquina de su famoso Arsenal, que es el lugar donde se fabrican las galeras, con otros bajeles que no tienen número”.

No pretendo ensuciar el decoro con el que fue descrita la “Venecia” de la Nueva España; sin embargo atendiendo al desarrollo de los párrafos primeros, mi única intención es la de exponer mi postura íntima esperando de quien lee, la concepción de una disyuntiva fundamentada en el modus vivendi et modus operandum  de sí mismos  y la interacción en el medio…

Por ello conjugados la excitación visual, el encanto y el decoro con las que se abordan mis impresiones en un primer plano; es de importancia y de madurez aceptar también las ponencias que sacan a relucir lo negativo, y que compete tomar a consideración. Me he dedicado  meses atrás a indagar la postura de expertos en la materia, de allí mi afán bajo el fundamento consolidado y respaldado; no siendo éstas palabras tal cual “balazos al viento”.

Roberto Eibenschutz  Hartman quien obtuvo el título de Arquitecto con la tesis “Comunidad y habitación en la Zona Indígena Huichol de Jalisco”, es Maestro en Urbanismo egresado de la UNAM y con especialización en Estudios Urbanos en Holanda, participante en el curso de desarrollo rural integral en Egipto; es profesor-investigador de tiempo completo en la UAM-Xochimilco y profesor de la Maestría en Urbanismo  en la Facultad de Arquitectura de la UNAM. Así mismo Profesor en las Maestrías en Desarrollo Urbano en El Colegio de México y en las Universidades de los Estados de Guanajuato, Colima, Guadalajara, Nuevo León, Estado de México, Oaxaca, Veracruz, Puebla y Morelos y en el Massachussets Institute of Technology (MIT). Advierte en su artículo “¿Por qué ha fracasado la planeación metropolitana?” que la planeación metropolitana o urbana en general, ni es la panacea ni puede resolver el bien común y la felicidad para todos; como instrumento de desarrollo debe partir del reconocimiento de que vivimos en una sociedad heterogénea donde no hay un interés general de la sociedad sino múltiples intereses que corresponden a los diversos grupos que la conforman, cuyas aspiraciones en relación al espacio metropolitano son igualmente diversas y generalmente confrontadas, lo que lleva a reconocer que no puede habler planeación aséptica; en la dimensión metropolitana generalmente lo que beneficia a unos perjudica a otros. Y que sin embargo todo parece indicar que los problemas a los que nos enfrentamos poco tienen que ver con la calidad de los planes y de los planificadores y más bien se encuentran en las limitaciones para la puesta en práctica de los planes aprobados.


 

Citámbulos. La incidencia de lo Remarcable.

Citámbulos. La incidencia de lo Remarcable.

Daniela Wolf, miembro fundador del colectivo Laboratorio Curatorial 060; egresada de Arquitectura de Paisaje por la Universidad de Ciencias Aplicadas Weihenstephan en Alemania. Entre el 2001 y el 2006 se desempeñó como gestora cultural para el Goethe-Institut Mexiko, donde su último cargo fue el de coordinadora del departamento de programación cultural. Jugó un papel importante en la realización de proyectos de relevancia como agua-wasserMEXartes-berlin y culturALE 2003. En el 2006 impartió el curso de gestión cultural a estudiantes de diversas disciplinas en el Centro Nacional de las Artes.  Pone de manera alarmante en el primer párrafo de su artículo “Citámbulos, Guía de Asombros de la Ciudad de México” lo siguiente: El colapso total de la Ciudad de México ha sido pronosticado incontables veces por antropólogos, sociólogos, urbanistas y políticos de todo el mundo. Sin embargo y, en contra de todas las predicciones, la capital mexicana sigue funcionando y su población y superficie continúan en aumento. Quienes habitamos en esta ciudad, sufrimos diariamente los inconvenientes de vivir en ella, como son, entre otros, la falta de infraestructura básica en determinadas zonas, la excesiva contaminación, los embotellamientos constantes… Sin embargo, no podemos negar la fuerza de atracción excepcional e irracional que ejerce sobre nosotros la megaurbe que André Breton denominara en algún momento “la capital del surrealismo”.

Sin mejor acierto Gonzalo Velorio dicta:

 

¿Qué es hoy la Ciudad de México?

…Es una ciudad desconocida por sus habitantes. Torre de Babel que no se eleva sino que se expande en lenguas hermanas apenas comprensibles.

…Atroz y amada, fascinante y desoladora, inhabitable e inevitable.

Camino de regreso al cuartito de la casa racionalista que alquilo después de haber experimentado dos vertientes de impacto, cual si fuere un equilibrista pendiendo de una cuerda en la que o bien decido continuar maravillado en las alturas sin importar la rechifla y el pánico, u opto por tirarme fatal y sin objeción alguna al cataclismo amarillista de un caos generalizado en el que lo sublime se entrega tal cual puta… y así  abierto del pecho a disfrutar un vino triste para apaciguar el desborde emotivo…

Termino sobre hitos y arquitectura con las palabras de René Caros:

Lugares de coincidencia… Y de vuelta  a un lugar conocido, a algo que nos parece haber leído antes, quizás en aquel tercer piso… difícilmente algo permanece en la ciudad, en el sentido de permanencia que podemos encontrar en la naturaleza, el tiempo de la naturaleza, mucho más largo, dilatado y lento que el de las ciudades, la permanencia de nuestros actos, es engullida por la historia, de suerte tal que la ciudad es una sucesiva capa de tiempos, de ciudades superpuestas…

Hitos…

© Josías Mumenthey.

 

 

 

 

Bibliografía propuesta.

García Salgado Tomás; “Conferencias del bicentenario de la fundación de la Escuela de Pintura, Escultura y Arquitectura”; UNAM; 1984; página 147.

Cervantes Miguel De; “Licenciado Vidriera”; UNAM; 2003; página 9.


 

Fotografías.

http://www.flickr.com/photos/eltb/sets/72157603901508965/

http://www.flickr.com/photos/citambulos/762032806/

http://www.flickr.com/photos/28038209@N03/2846835633/


 

Hemerografía propuesta.

Piso 11; ”Suiza”; verano 2007.

Dos Hitos…

La Selva Café. Bolívar 31. Colonia Centro. México D.F.

Café “El passaje”.  Pasaje Gante. Colonia Centro. México D.F.


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