Luz y Fuerza del Centro.

Luz y Fuerza del Centro

 

Gran revuelo ha causado la actual situación por el despido de más de cuarenta mil empleados al desaparecer el órgano descentralizado de energía eléctrica Luz y Fuerza del Centro a través del Decreto publicado en el Diario Oficial de la Federación el pasado diez de octubre del presente año. Ante ello no se han hecho esperar las polémicas posturas de uno u otro bando.

Hay muchos, quienes defendiendo sus “garantías” laborales han pegado el grito de guerra contra el ejecutivo nacional. Marcando la decisión como siempre, de tiránica, abyecta y  poco certera en cuanto al respeto del derecho que cada individuo goza de poseer un trabajo, un salario y por ende ciertas prestaciones a las que se hace acreedor por ley. Por otro lado, la cabeza de gobierno pone de manifiesto la poca rentabilidad del organismo y los excesivos financiamientos para su manutención y hace un balance de las pérdidas en comparación con las propias de la Comisión Federal de Electricidad.

Mi intención no es estar de uno u otro polo, ya que la polarización de criterios forja, valga el sentido de pleonasmo, un distanciamiento, un extremismo…Pienso que el análisis del actual curso en la vida política, social, cultural y demás aspectos deberían converger en un punto crítico de madurez y reciproco entendimiento para así ver de dónde venimos, dónde estamos y a dónde deseamos llegar; a saber, desarrollo. Por lo que mi disyuntiva no estriba en la defensa a capa y espada de aquellos que fueron liquidados, ni mucho menos la de séquito “calderonista”; pero sí la de ciudadano y profesional.

Se escucha marchar por las importantes avenidas de la capital el unísono alarido  de las gentes que dormían en sus laureles. Y es que no pretendo matizar de poético mi punto de vista. Pero precisamente esas gentes eran las que ajenas o no al conocimiento de cómo se propició la formación del órgano, echaron sus raíces en el letargo. Así que demos pues un vistazo a los decretos del Diario Oficial de la Federación y pongamos atención a dicho capítulo en la historia. No siendo esto otra cosa más que buscar los hilos que son mencionados en la misma resolución del pasado diez de octubre.

El jueves 29 de diciembre de 1960, el entonces presidente Adolfo López Mateos nacionaliza la energía eléctrica por decreto oficial. Más tarde el 22 de diciembre de 1975, Echeverría Álvarez decreta la Ley del Servicio Público de Energía Eléctrica, con el fin de desaparecer todas aquellas Compañías de Luz y Fuerza existentes en el momento, por lo que en el Capítulo Segundo, Artículo Séptimo da a luz a la Comisión Federal de Electricidad, con miras a cumplir lo anteriormente expuesto por Mateos de ya no entregar concesiones privadas para la conducción, transformación, distribución y abastecimiento de la misma. Y aunado a ello considero muy importante, el carácter de órgano comprometido con la formulación y promoción del desarrollo eléctrico nacional en sus distintas vertientes encerrado en los artículos cuarto, quinto y sexto de la misma Ley. Tengamos a bien ponderar si así se ha hecho…

Siguiendo la secuencia de Calderón en su redacción del décimo del presente mes, específicamente el undécimo párrafo que en breve extracto menciona que: “…Que a pesar de lo anterior, en detrimento de lo dispuesto por la Ley del Servicio Público de Energía Eléctrica, la prestación de los servicios por parte de la Comisión Federal de Electricidad a nivel nacional no pudo ser consumada en virtud de diversas causas extrajurídicas y de las dificultades que implicaba terminar la liquidación de las empresas concesionarias, lo que motivó que en 1989 se reformara el artículo cuarto transitorio de la citada ley para establecer que el Ejecutivo Federal dispondría la constitución de un organismo descentralizado encargado de prestar el servicio público que venían prestando las concesionarias en disolución y liquidación, por lo que mediante decreto presidencial del 9 de febrero de 1994, se creó el organismo descentralizado Luz y Fuerza del Centro”. Entiendo por ello en parte que no había suficiente capital, pero y qué de las diversas causas extrajurídicas, ¿Por qué no se dilucidan bajo la dichosa transparencia de información que tanto se adjudica el período del michoacano?

Aplaudo la decisión del cierre estrictamente por lo siguiente y en base a lo expuesto por el ejecutivo en el que menciona que los ingresos de dicha descentralizada llegaron al  monto de 235,738 millones de pesos contra los 433,290 millones de pesos de costo. Cosa que resulta absurda ya no en plano de financiamiento gubernamental, sino en todo negocio o ¿quién estaría dispuesto a recuperar poco menos del 50% de la inversión inyectada? Eso sin mencionar las prestaciones por ley.

Ahora bien me sitúo como ciudadano y expongo mi descrédito por el sistema operativo de la compañía, cuánta holgazanería y vicios se apoderaron primeramente del Sindicato y obviamente de la mano de obra. La infraestructura que abastece y redistribuye la energía en la capital está obsoleta, sino se cree así hay que echar un vistazo a los transformadores subterráneos del primer cuadro de la ciudad, o más aún las recientes explosiones de los registros en la Avenida de los Insurgentes del día ocho de septiembre del actual año, entre las calles de Edison y Puente de Alvarado, causadas por el estado del cableado. Y si a ello agrego mi postura de vecino, la garrafal desatención a los trabajos de ruptura en el concreto de ambas aceras que a la fecha siguen abiertas y sin arreglo alguno.

No ataco ni mucho menos me jacto en el desempleo de los operantes, ya que soy consciente de la difícil etapa económica mundial; y más en que poseemos el derecho a un trabajo digno que refleje la óptima calidad de vida en nuestras familias. Pero por favor, entiéndase la palabra trabajo…

Regreso a la consideración del decreto de Hinojosa; y es de esperarse que sean esas otras circunstancias extrajurídicas por las que no se consumó en su totalidad C.F.E., las mismas por las que curiosamente no se halla puesto bien en claro quién tomará las riendas de la finiquitada. Sí, se hace un balance comparativo de Luz y Fuerza con  la Comisión Federal; y  sí, se deja ver la poca rentabilidad de la misma.

Es de mi gusto dejar al aire y a consideración personal las siguientes preguntas. ¿Se tomará esto como un primer detrimento sutil a la nacionalización energética? ¿Y qué de los casos de la generación eólica de la Venta-Ventosa en el Istmo de Tehuantepec; y la curiosa y muy discreta termoeléctrica de Valle hermoso Tamaulipas; y la negociación al “ocultito” de fibra óptica?

Me resulta ridículo que la Iglesia salte en defensa del sindicato, cuando es ella curiosamente la que apapacha a muchos séquitos azules. O no será que es la forma para darle un remedio casero como esta matrona dicta: “ya ya… ahí viene otra que te dará chambita; aguanta por las trasnacionales”.

Y es que, considero, no hemos sido capaces de llevar la nacionalización de nuestros bienes. Ni de formular aparatos rectores para erradicar las corruptelas, ni mucho menos crear la visión y el forjamiento de valores e ideales constitucionales en nuestras generaciones.

Ojalá esta decisión sirva como reflexión a los otros sindicatos, en específico, al del los Trabajadores de la Educación y al de los Petroleros. Reflexión en las tres palabras: Trabajo, Calidad y Exigencia.

 

© Josías Mumenthey.

 

Deja un comentario

Archivado bajo Sociedad y Política

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s