Sobran las palabras…

 

Quiera Dios un año más de luz y aprendizaje. Por ello doy como entrada mi más entrañable gratitud a mis hermanos y hermanas, quienes brindan de su amor para con el que es conocido como Josías.

Días después, sí, pero aquí las líneas dadas en la alborada del pasado noviembre veintiséis.

  

Qué argumento gris tiene el perfil de las horas lacias,

Desglosando lágrimas de atril, de estériles páginas.

Anda suelto el aire en el pinar, borrando nostalgias,

 Qué extraño fue todo; pa’ qué llorar, si hoy se que me amas.

  

Buscando una forma pa’ poder entrar en sentimiento al dar garabatos en papel para después cobrar sentido frente a un monitor desgastado y nocturno. No pude elegir mejor, fue con Larralde y su guitarra, fue con el pecho abierto a la memoria y los ojos del recuerdo.

“Sobran las palabras” canta José el de barbas canas. Sobran mis palabras para dar grito silencioso a la vida por un año más pisando el suelo, sintiendo el viento, asiendo brazas y contando desvelos. Sobran las lágrimas vertidas sin razón por aquel extraño mundo llamado soledad… y quedan de más por el simple calor de tus brazos que me amarran.

Yo no pido el sucio color de Mammón, yo no ruego miserias pasajeras con tintes escondidos ni falsedades que arrastran los andrajos del interés. Porque como aquella copla paisana bien es cantada:

 

 Pobre nací y pobre vivo
por eso soy delicao.
Estoy con los de mi lao
cinchando tuitos parejos
pa’ hacer nuevo lo que es viejo
y verlo al mundo cambiao.

 

Llegaste con una rara chiribita en una tarde en la que de mala gana andaba yo rodando por las calles. Quieto y curioso te miré. Cayendo directamente en el magnetismo de esos ojos que me tragaron en un instante y que puedo palpar aun como el suave desliz de la ceniza de mi cigarro entre los dedos.

Te dije y hoy lo repito faltándole el respeto al de la “Herencia pa’ un hijo gaucho”, ante la más austera desnudez, ante mi entero sentido de hombría: Te entrego el corazón, mis manos, mi vehemencia; mi ilusión.

 

Sobran las palabras…

 

© Josías Mumenthey.

 

“por un poco de amor, te di mi vida,

por un poco de fe, te di mi sueño,

no puedo darte más, aunque me empeño,

si hasta en tu misma piel

hay sangre mía”.

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