Laguna Superior.

Como en cada tarde de pláticas y risas, la de ayer tuvo un sabor distinto. Muchacho llegado de vacaciones al hogar, después de un año de ausencia. Una madre a la que se le ve cansada, con los párpados holgados y una mirada tierna. Ella no quita el dedo de sus bocadillos, sentada en la vieja mesa de jardín, deja salir palabras de cariño y bienaventuranza.

Curioseando, como es de costumbre, en aquel escritorio viejo, observé un nuevo libro del que minutos después, Austreberta, bajo la inspiración melódica de aquellas maderas que cantan con voz de mujer, tomara con sus suaves manos y comenzara a recitar unas cuantas líneas.

Laguna Superior es el título, lleno de color y sentido de poder palpar la suave tierra húmeda de la gente paisana. Me tomaré el atrevimiento de lanzar un extracto de la apertura de dicho libro, así como un poema del mismo, el cual pareciera arrullarme entre las guitarras borrachas del decembrino ocaso oaxaqueño.

 

Presentación.

En Los hombres que dispersó la danza, Andrés Henestrosa incluyó un bello cuento titulado “El Lago de Santa Teresa”. Ahí explica que por la osadía de la Santa, el mar atravesó la cordillera para ahogar a la más bella región que ella había encontrado con el fin de fundar una nueva ciudad. “Antes de morir –apunta Henestrosa- la Santa pidió perdón y Dios refrenó la bravura del océano, y el océano, manso, volvió a su cauce, pero mantuvo dos brazos fuera. Y nosotros les llamamos Lago Superior o de Santa Teresa, al más grande, y Lago Inferior al otro”.

De esa trama de sueño y leyenda, de grandeza y perfección, provienen los autores notables de la presente antología: Laguna Superior, poetas del Istmo Oaxaqueño. Se incluyen aquí poetas istmeños nacidos entre 1943 y 1986; la rigurosa y magnífica selección abarca poemas escritos tanto en español como en diidxazá, la lengua zapoteca. Esta vocación abierta a los idiomas de México engrandece la antología y enaltece a los autores.

México será un mejor país cuando acoja con la misma dignidad a todas las lenguas que entre nosotros florecen.

En otro momento he dicho ya que los zapotecos del Istmo han forjado acaso la tradición literaria moderna más importante de las lenguas indígenas de México. A lo largo de un siglo se han sucedido varias generaciones de escritores cuyas obras han difundido revistas, diarios y colecciones editoriales. Después de autores como Rosendo Pineda, Adolfo C. Gurrión y Enrique Liekens Cerqueda, nacidos todos en el siglo XIX, Andrés Henestrosa, Pancho Nácar y Gabriel López Chiñas, nacidos en la primera década del siglo XX, fueron los istmeños que se consolidaron como una generación de sólidos escritores en lengua materna y, en el caso de Henestrosa y de López Chiñas, también en lengua española. Marcaron de manera profunda la expresión poética del Istmo con puntuales aportes de estilo, expresión, sonoridad y, por supuesto, con reflexiones utilísimas para la escritura alfabética de la lengua de los binnizá, los hijos de la nube o la lluvia.

Para Víctor de la Cruz, Pancho Nácar (seudónimo de Francisco Javier Sánchez Valdivieso) el más grande poeta de la lengua zapoteca. Destaca que vivió por y para el zapoteco y que en el conocimiento amplio y profundo del idioma radicaba el secreto de su gran poesía. Víctor de la Cruz mismo, magnífico poeta en zapoteco y en español, que por decisión propia rehusó ser incluido en este libro, publicó en 1983 La flor de la palabra, una amplia antología de literatura zapoteca, con una sección final en lengua española. Aparte de los poetas ya mencionados, agregó a Eustaquio Jiménez y Macario Matus, éste último, poeta que abre Laguna Superior.

Entre los poetas de una nueva generación que escriben tanto en zapoteco como en español me había ocupado ya de varios poetas: Feliciano Marín, Antonio López Pérez, Natalia Toledo, Víctor Terán, Jorge Magariño y Manuel Matus. Ahora, comprueban aquí su gran calidad poética, su poder expresivo, su arte impecable. Ahora, igualmente, con los nuevos poetas que reúne este volumen, entiendo que el Istmo vive un gran momento creativo, un encomiable aliento que no pierde la vida de hoy, que no olvida la gran tradición de ayer.

En un país tan dolorosamente complejo y lastimado como el nuestro, los poetas de Laguna Superior ofrecen un abrazo amigo, un soporte valioso y alegre, un conocimiento de la vida, una conciencia artística que da a nuestros idiomas la diafanidad que la realidad social no logra ofrecer. Enhorabuena por esta gran poesía que celebra y enaltece nuestra vida.

 

Carlos Montemayor.

 

 

 

 

 

Rayuela

O

Esta ausencia sabe a Maga

                                                          Para el cronopio mayor.

 

 

Abro la llave

Y aperece la imagen de Maga

En el centro del agua

Parto un pan

Y descubro en la levadura

El rostro de Maga.

Me como las uñas y es sabor a Maga.

 

Me pregunto si es así la locura.

 

¿Por qué la Maga y no la vedette de moda

O la faz de dios en el centro de las verduras

Y el recaudo?

 

¿Sabes mi adorada Maga

Que en tu ausencia he engordado

Cuarenta kilos de nostalgia

Degustando tu imagen

En mis devastadas noches

De apetitos voraces?

 

Dicen que la tristeza adelgaza

Y me descubro lleno de ti

Nunca harto de tus besos

Que se desparraman en el plato

De lágrimas que ha sido mi vida

En tu ausencia.

 

Cazador infortunado

Te multiplicas en la mira de mi apetito

Apenas contenido con puñados

De sombras ensalivadas

Maga

Es hora que regreses a mis sueños.

Haz que esta pierna de cordero

Sepa a ti. Aliméntame.

Aunque ahora sé que también de sueños

Vive el hombre.

Nútreme

Sé mi sustento

Dale vida a esta muerte

Y regrésame a los olores de siempre

Cuando no había preámbulo para hacer hambre

Y el apetito de ti nunca me faltaba.

 

En estos días por venir

Mi presentida Maga

Beberé de tu fotografía y me inocularé

El veneno de tu imagen

Para estar a tu altura y ser uno solo.

Así comeré de mis brazos

Y de mis piernas alimentándome de ti

Y seremos un solo recuerdo

Y una sola imagen,

Y cuando hablen de ti hablarán de mí

Y dirán…

 

                                           José Alfredo Escobar.

 

 

 

 

 

© Josías Mumenthey.

 

 

Bibliografía propuesta.

Jorge Magariño, Víctor Terán. “Laguna Superior” Poetas del Istmo Oaxaqueño. Editorial Gubidxa Soo, México 2008, 220 páginas con ilustración.

 

Ilustración.

Garza y cocodrilo. Francisco Toledo.

 

 

 

2 comentarios

Archivado bajo Poesía

2 Respuestas a “Laguna Superior.

  1. Hola, buenas noches: Cuiroso, muy curioso, lo haces bien.
    Por casualidad entre en tu página y por curiosidad he seguido, solo decirte que me ha encantado.
    Si te animas te invito a visitar mi página y a que también me des tu opinión.
    Felíz Año y saludos cordiales

    Elías Robles

    • josiasmumenthey

      Hola estimado Elías. Gracias por tu comentario, me es grato saber que a la distancia hay alguien que está atento a mis “balazos” por afición. Tu sitio es muy interesante, estaré al pendiente leyendo las entradas que has puesto allí. Debo confesarte que me tocó muy hondo la llamada “Palabras de Magdalena para el 2010″… Madeleine 08.

      Recibe un fuerte abrazo, así como mis mejores deseos para estas fiestas y próximo año por iniciar.

      Josías Mumenthey.

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