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De aquel TelKaif.

Hay hombres que sin tanto alarde dejan huella fresca en el sentir del paisanaje aun al paso de los años. Por ello doy a un mundo tan abierto pero a la vez cerrado, mi profunda admiración por un ícono, un genuino y bohemio artífice de arquitecturas y sentires. 

Hoy yace olvidado quizá, pero no por aquellos quienes callados advirtieron su empatía, su toque creativo, humano y emprendedor.

Luis Alejandro Enríquez Habib reminiscencia de aquel Telkaif/Tel-Kepe <<Cerro de las piedras>> (36°29’33” N   43°7’20” E). Heredero de una historia de inmigrantes que llegaron a tierra Istmeña (pedacito olvidado y despreciado por muchos tal vez) mismos que echaron raíces fuertes, notables y de trascendencia a las faldas de otro cerro, el del Ixtle, el del quieto Ixtepec.

“Huicho” el Ingeniero Arquitecto, “Huicho” el capaz, el notorio revolucionario neovernáculo de una región que vió acelerar un proceso estilístico no definido hasta su llegada. “Huicho” el de la guitarra bohemia, el del tacto simpático con aquellas matronas con la usanza de torsales toscos de oro “viejo”,centenarios y reales. “Huicho” el de sensibles esbozos en apuntes perspectivos que enamoraron al paisano en sus policromías y abundantes vistas.

No llevo tu sangre Arquitecto; mas sin embargo tomo la osadía de cantarte mis honores donde quiera que estés. A ti y a tu hijo David quien a tu lado está, compañero de juegos en aquellas noches de trabajo junto a mi padre.

Ninguno como Tú, el de mención honorífica, el de hechura politécnica en una época de férreo amor por los colores del Alma Máter.

No fue en vano que llevases el apelativo Habib; “El amado, el querido”… kurdo añorado.

¡VIVES HUICHO!

 

 

© Josías Mumenthey.

 

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El Ingeniero Arquitecto.

 

El Ingeniero Arquitecto.

Hoy en día quizá para muchos en el gremio de la construcción resulta burlesco hablar del Arquitecto como una especie de arlequín afeminado que tiene en mente acomodar flores y pintarrajear muros en colores chillantes, o de un “mandamás” que tira líneas sin sentido, que extiende cifras por las nubes en una larga lista presupuestal; entonces, qué podría esperarse al abordar el término de Ingeniero Arquitecto, una rara variante poco comprendida, nacida de manera distinta, moldeada interdisciplinaria y multifacéticamente. Pero no hay razón por la cual entrar en dilemas y posturas chapadas con el triste sello nacional de macho y de ignorancia colectiva (no por esto debe suponerse que quien escribe tenga alguna variación en sus preferencias sexuales; tolerante y firme pone en claro de manera jocosa su adulación por el cuerpo femenino; cosa más deliciosa al ojo, al oído, al tacto, al olfato, al sentir bohemio e inspirador, no puede haber).

Un buen punto de partida para poner en claro quién es el Arquitecto, es analizar primeramente la etimología de la palabra, entender la esencia de lo que se lee es tener la luz que hace noble y maduro al conocimiento. Por ello no basta tan sólo pasar la mirada por la inmediata raíz griega que lleva a ἀρχιτέκτων (architécton) compuesta por ἀρχός (archós): jefe ó guía y por τέκτων (técton): constructor.  Ya que al menospreciar o pasar por alto la perfección piramidal lograda por Egipto de antaño, así como el titánico y milenario baluarte de la China, o el Ziqqurratu que coronaba el templo neosumerio, entre otros muchos ejemplos, es sin duda síntoma de poca intriga pasional por llevar el interés de quien se llama profesional de la construcción en sí mismo. La idea abstracta e incipiente del constructor no toca formal identidad con el mero hecho de levantar chozas prehistóricas ó buscar refugio ante la intemperie del hostil medio físico; conlleva mucho más… en palabras de Rolf Toman:

 “…By saying this I do not mean that history can teach us to predict future events or guide us in our actions. It would be naive to think this would be so, and anyway, this way of thinking is an extremely one-dimensional view of usefulness. But if all this talk of the opportunities of reflection offered by occupying ourselves with history is not to sound too vague, we should at least use an example here to show how historical facts can be used. But let us not forget that emotion always plays a part in our approach to historical events. During our contemplations, it is worth checking which values our emotions are related to”.

 Si bien no se tiene con exactitud el momento cronológico universal del asentamiento de un status como dirigente y líder en el quehacer de levantar “masas”, se puede enumerar la trascendental postura en distintas culturas a lo largo de la Historia. Allí el salto de Nekhebu y su entrega al legado de Pepi, o lmhotep para con las mastabas destinadas a Zoser; ¿a caso tendría este último idea de la revolución que provocaría al sobreponer una sobre otra llegando así a una pirámide “escalonada” y no mucho tiempo después a las míticas alineaciones perfectas de Al-Gīza?. Al cobrar estas un estricto sentido matemático en su consolidación, un trazo de proyección astrológico, de culto y de reflexión de poderío.

 

First king of the third dynasty, built by Imhotep, 2700 BC

Pirámide Escalonada de Zoser.

 

La postura excelsa del Arquitecto no llegó a ser tan magnífica como en el período Clásico de la Historia Universal; donde el misticismo (no sólo en este lapso de tiempo), la materialización de lo abstracto, la realización de lo imposible, de lo excitante al ojo humano, del jugueteo de luz y sombra, del beneplácito de la Deidad y el control de los pueblos se mimetizó de tal forma que dictó rumbo y proveyó de un sitio reconocible (aun no en el estricto sentido de la palabra como se conoce actualmente). De los ejemplos clásicos y retos de arquitectura “ingenieril” se puede tomar el caso de la Gloriosa Roma y su Panteón de Agripa ideado y atribuido a Apolodoro de Damasco que en palabras de Miguel Ángel su hechura y concepción eran de “Diseño angelical y no humano”.

 

Pantheon de Agripa

Pantheón de Agripa, Roma (Italia).

 

El telón de la gran puesta en escena se levantó gracias a Marcus Vitruvius Pollio  con “De architectura libri decem” donde pone sobre la mesa de la creación espacial un sumario con las reglas de simetría, proporción, órdenes. Mismo que vería la luz de nueva cuenta en el Renacimiento.

Hubo un período poco explorado en la línea de la Historia y no fue sino con los “Gothic Revival” propios del historicismo del siglo XVIII, que se encendió la llama del interés por el estudio del Medievo, lapso mítico para el “maestro de obras” y fue allí en que tomó una investidura cósmica y creadora a la par del Gran Arquitecto Del Universo. Los gremios de albañiles y el “magister operis” amalgamaron con celo resuelto los conocimientos de edificación en grupos fraternos o cofradías. Gratitud a San Bernardo de Claraval y el impulso que éste inyectó a la Orden del Císter, cuyo producto de diseño se tradujo no muy lejanamente en el majestuoso Gótico, plagado de un simbolismo masónico, llevando en sí la semiótica como un código “espejo” en el que el “hombre-arquitecto” puede llegar a levantar sus propios templos de conocimiento, espíritu y nobleza.

 Monasterio de Veruela (Influencia del Císter).

 Real Monasterio de Veruela, Aragón (España).

 

La idea del Ingeniero como constructor cobró ligero esbozo en el acontecer Renacentista con las creativas y únicas manifestaciones propias del rubro militar de Da Vinci, en esa misma página del tiempo, años más tarde, el discípulo de Bartolomeo Cavazza da Sossano, Andrea Palladio y su “I quattro libri dell’architettura” prepararon el siguiente salto de una etapa manierista al fulgor del Neoclásico. Fue éste último un estilo predominante aun hasta los comienzos del Siglo XIX, el que retomó los viejos órdenes, la simetría, la honestidad de los materiales y la limpieza en la concepción del volumen. De allí, de los “viejos nuevos” clásicos como Claude Nicolas Ledoux y sus locuras incapaces de llevarse a la realidad dieron cabida a la inquietante entrada del Ingeniero Civil, para aquel entonces formado como Ingeniero Militar.

 

Sphere de C.N. Ledoux

 “Sphere” de Claude Nicolas Ledoux.

 

La época de los Revolucionarios y utópicos tuvo marcada influencia por Durand, catedrático de la Escuela Politécnica de París, cuna de las ideas “radicales” que sustentaban una arquitectura civil, económica, dispuesta al alcance del bienestar de los individuos y las familias. Quizá fue este el primer postulado protofuncionalista que acuñó la concepción del ingeniero arquitecto. Y más aun la segunda mitad y finales del Siglo XIX con las obras de Ingeniería y la implementación de materiales como el hierro, dejando a un lado los tan trillados sistemas constructivos de la Academia de las Bellas Artes, permitiendo mayores claros, columnas estilizadas delgadas y ligereza en el volumen, cosa que fue duramente criticada por los academicistas como Baudot. De los radicales e innovadores como Viollet-le-Duc (mismo que sembraría las bases del Racionalismo de donde Le Corbusier  haría revolución “Funcional” del siglo XX) y de Flaubert se agudizó aun más la rivalidad entre los académicos y los que pugnaban por una nueva arquitectura, para ser precisos, del período Modernista; se llegó a tal grado que éste último en su Diccionario de las ideas corrientes tipificó como Arquitectos a todos aquellos imbéciles que olvidan siempre las escaleras.

En 1864 es fundada la Ecole Centrale d’Architecture, en la que la formación básica del alumnado tenía que ver prioritariamente con la técnica y la ciencia. Esto como un antecedente de tal importancia para combinar el carácter interdisciplinario del Ingeniero Arquitecto tal cual se menciona en un principio. Eran momentos en los que los jóvenes ingenieros resquebrajaban los estatutos de un viejo orden de esteticidad y hermético encuadramiento del “Clasicismo de la Academia de las Bellas Artes”. Así nace el Ingeniero Arquitecto, con la mira en conservar a la Arquitectura como un motor generacional y de armónica constante en la mejoría de la tecnología implementada en la hechura de la construcción, en deshacerse de los arcaísmos, tal como Gaudet concluyó: “…no todo fue de igual mérito, pero los esfuerzos hacia este fin han sido fecundos, y actualmente sabemos y proclamamos que el arte tiene derecho a la libertad, que únicamente la libertad puede asegurarle vida, fecundidad y salud (Hablando éste sobre la Arquitectura)”.

 

L'Exposition Universelle (Paris 1889)

En el Journal de los Goncuort se leía: “La Torre Eiffel me hace pensar que los monumentos de hierro no son monumentos humanos, es decir, monumentos de la vieja humanidad que ha conocido sólo la madera y la piedra como medio de construcción de sus refugios…”

L’Esposizione di Parigi del 1889: “Bien plantada sobre sus piernas arqueadas, sólida, enorme, monstruosa, brutal, se diría que, despreciando silbidos y aplausos, trata de buscar y desafiar al cielo, sin importarle lo que se mueva a sus pies”.

 

El Ingeniero Arquitecto nace a la par (y tal vez con cierto silencio) del período de las Vanguardias de finales del Siglo XIX y comienzos del XX, y es con ése mismo espíritu de lo nuevo, que confiere a su título la unión de lo impensable, de lo objetivo y lo subjetivo, nace como un mediador y justo dador tripartita científico-técnico-artista en aquella discordia entre los viejos de la Academia y los hijos Politécnicos bajo la mayordomía de Durand y Viollet-le-Duc. Nace no en la radicalidad de los Ingenieros Civiles reacios a todo dogma del buen gusto, ni tampoco negando la importancia del cálculo y la optimización capital en los trabajos. Podría transpolarse a aquel “magister operis” pero con la característica y  diferencia que éste nuevo no pretendía estar a la par del supremo, sino que servía como puente intercomunicador entre los cielos de las artes y la tierra de las masas; cumpliendo la máxima que cita la médula de éste espacio cibernético: <<Este inmenso universo que nos maravilla es la casa del pobre, es la casa del rico expoliado. Tiene por derecho la bóveda del cielo y comunica con la asamblea de los dioses… El pobre pide una casa, en la que no se admitirá ninguna de las decoraciones que se aplican con profusión en las casas de los Plutos modernos. El arte deberá interpretar sus necesidades y someterlas a la proporción>> C.N.Ledoux.

No escapando a la misma postura del viejo mundo, en México éstas ideas radicales de crear una Arquitectura dirigida a las masas, sustentada en estudios serios de actividades cotidianas, de la máquina Corbusiana; se erige un estandarte apellidado O’Gorman quien introdujo la revolución del no ornamento (eco post-löosiano), del aprovechamiento de los espacios no por su pomposo decoro, sino por la utilización ideal del mismo, esto es la teoría funcionalista. En un grupo de jóvenes como Juan Legarreta y Álvaro Aburto, O’Gorman defendió los nuevos ideales de la conjunción técnica, de la modernidad, del carácter útil y funcional de la Arquitectura; logrando éstos su realización cúspide en los proyectos de 27 escuelas para la Secretaría de Educación Pública, en la que bajo la urgencia del aquel entonces Secretario Narciso Bassols, consigna a Juan O’Gorman no desperdiciar ni un peso, ni un metro cuadrado de construcción, ni un rayo de sol; respondiendo éste con la hechura magistral de dichas primarias.

El Ingeniero Arquitecto encuentra cuna en ésta ideología, naciendo en las filas de la Escuela Superior de Ingeniería y Arquitectura del Instituto Politécnico Nacional con la mira de dar continuidad al Funcionalismo. Hoy en día hablar de dicha teoría resulta un tanto fuera de orden; pero sus máximas siguen presentes en el diseño de espacios justificados en la praxis. Toca al Ingeniero Arquitecto resolver las exigencias no solo de las masas, sino dar apertura a la optimización con la que las necesidades del Siglo XXI se hacen presentes de manera acelerada y a pasos catastróficos. Posee el compromiso de llevar la Ciencia a la creación de proyectos sostenibles y celosos del entorno inmediato en que sean requeridos; de la tecnificación y adiestramiento de las herramientas de punta en un sector laboral poco competitivo a nivel global; del entendimiento con el Arte contemporáneo y la conexión semiótica del proyecto; de la apertura al diálogo con posturas polarizadas y la búsqueda de soluciones urbanísticas que exigen las metrópolis y la megalópolis de nuestra nación.

Así nació, creció y vive ésa rara especie llamada Ingeniero Arquitecto.

No es la postura de quien escribe estar en contra de Arquitectos o Ingenieros, sino más bien, la de buscar como en las Cofradías de antaño, los Secretos celosamente guardados por hermanos que desbastaban la piedra y esculpían su obra en formas magníficas. Busquemos pues, limar las ponzoñosas rivalidades del siglo XIX vigentes aún y creemos una “Catedral” de soluciones a la problemática que minuto a minuto se torna inconmensurable.

¡Urge!.

 

© Josías Mumenthey.

 

 

Bibliografía propuesta.

Yáñez Enrique, “Del Funcionalismo al Post-Racionalismo”; Limusa-Noriega; Primera Edición; México 1989; 326 páginas con ilustración.

Benévolo Leonardo, “Historia de la Arquitectura Moderna”; Gustavo Gili;  Octava Edición tercera tirada; Barcelona 2005; 1190 páginas con ilustración.

X. de Anda Enrique, ” Historia de la Arquitectura Mexicana”; Gustavo Gili; Segunda Edición; México 2006; 275 páginas con ilustración.

 

Fotografías

http://www.flickr.com/photos/matthew-coughlan/3093387703/sizes/o/

http://www.flickr.com/photos/ptera/2420971112/sizes/l/

http://www.flickr.com/photos/tochis/652359588/sizes/o/

http://www.flickr.com/photos/lemmy_caution/3409511356/sizes/o/

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De Hitos y Arquitectura.

“La gloria de los jóvenes es su fuerza, y la hermosura de los ancianos es su vejez”; (léase Proverbios 20:29). Empiezo haciendo reflexión de éste versículo bíblico con la intención de <<terminar en un comienzo>>.  Y precisamente una de esas glorias (o mejor sería ponderar el término, mantenerlo quizá, o cambiarlo por “catarsis”) que mantengo vívida y fehaciente, es el acto mismo de observar puesto en el sitio de ínfimo grano y espectador del legado arquitectónico inmediato. El gozo muy particular de levantarse de un breve reposo diurno y emprender camino a los hitos preferentes buscando contacto directo entre el espacio y la impresión que éste produce en el interior, cobra sentido en una explosión de ideas, preguntas, frases, imágenes, en el paladar seducido por una bebida, un cigarrillo…

Mi intención es hacer una descripción muy íntima de la experiencia que como arquitecto poseo de un hecho cotidiano, “poco relevante” tal vez; pero que envuelve una masa del todo en un contexto arquitectónico (analizado éste sustancialmente en la teoría competente, los sistemas constructivos; el impacto visual y las influencias en las otras Bellas Artes y visceversa), formal, sociológico, histórico, y me atrevería sin más ni más agregar el adjetivo “épico”.

Estar sentado en el patio interior de un edificio típico del  eclecticismo mexicano, ¿o historicista?, hoy convertido en un Café. En él; observar las baldosas dispuestas en un rayo de bisectriz que divide la clásica ortogonalidad en dos; levantar la vista acomodado en uno de los vértices de la arcada para analizar la perspectiva. Hacer memoria de las influencias de aquellos ecos renacentistas del “Palacio” (dispuesto en tres grandes franjas ó niveles, cada una con su típico almohadillado exterior), traídos a la Nueva España, mismos que cobraron fuerza en el Neocolonialismo de finales de siglo XIX y comienzos del XX.  Recibir en el lapsus contemplativo un caliente recuelo aromático y continuar paseando la mirada por la arquería, hallar el azoro en una basa de orden clásica, un fuste palmiforme egipcio y un capitel dórico elegantemente devastado por el paso irremediable del tiempo; esos elementos estructurales y ornamentados  que vieron las más elegantes matronas de boato tomadas cortésmente del brazo por catrines señorones de la época andar por los pasillos. Imaginar las risas y el tema de conversación amenizado por el revoloteo del agua en la aun existente fuente de concha, con los delicados relieves de moldura exterior labrada en cantera.  ¿Quién pensaría hallar inmiscuidas allí mismo herrerías con líneas <<geometristas>> Decó? ¿Quién en aquel entonces daría un peso quizás por los lienzos posmodernistas y las abstracciones pintorescas que suspendidas  del entablamento (procaz haber hecho ello) prenden un precio? ¿Cuál de aquellos sabedores manieristas y de cuerpos desnudos  infames hoy en día, daría crédito a la pincelada de un juchiteco completamente desconocido?  Y es que, allí es precisamente donde el coqueto Cronos paga con traiciones los cánones del buen gusto y la ortodoxia en un proceso de constante renovación, en la búsqueda por saciar el hambre generacional  de un espíritu humano.


La Selva Café.

Interior de la Selva Café.

Aislado del bullicio dentro del bullicio cerrando por un instante los ojos, disfrutando embelesado del momento;  serio y pensativo, sembrando pensamientos y cosechando palabras en el campo de las líneas impresas. Hastiado de las memorias y la Arquitectura, observo lentamente la perspectiva caballera al alejarse mis pies del recinto…tal cual se ocluyese  apacible y recitando los versos de Borges:


 

 

¿Dónde estarán los siglos, dónde el sueño
de espadas que los tártaros soñaron,
dónde los fuertes muros que allanaron,
dónde el Árbol de Adán y el otro Leño?

El presente está solo. La memoria
erige el tiempo. Sucesión y engaño
es la rutina del reloj. El año
no es menos vano que la vana historia.

Entre el alba y la noche hay un abismo
de agonías, de luces, de cuidados;
el rostro que se mira en los gastados

espejos de la noche no es el mismo.
El hoy fugaz es tenue y es eterno;
otro Cielo no esperes, ni otro Infierno.

 
Digna mención en este manifiesto sentimental de arquitecturas, formalidades e instantes bohemios al redactar, es el mero hecho de contemplar ante el jugueteo de las luces y sombras, la majestuosa (en mi gusto) Iglesia de Regina Coelli, parte de la Orden Franciscana y Real Convento de las religiosas de la Inmaculada Concepción, enclavada en el centro de la Ciudad de México. Deleitándome extasiado y acariciando el humo en mi boca al ver los contrafuertes conjugados en la delicada mole de la nave. Misma de la que se desprenden gárgolas que han llorado las gotas de los veranos barrocos y el paso del “cordón” con rosarios otoñales por entre la callezuela.


 


 

Regina Coelli (Natividad de María Santísima)

Ex Convento Regina Coelli (Natividad de María Santísima).


 

Interior Regina Coelli

Interior de Regina Coelli.


 

Detalle de Pechinas y la Bóveda con Linterna.

Detalle de Pechinas y Bóveda con Linterna.


 

Me detengo en un instante al sentir con fuerza la portada de la misma, al saborear el ritmo de las pilastras salomónicas enrolladas con sumo cuidado en un entablamento vociferante, donde lo que importa es el travieso juego de sombras. Escudriño sin temor y con afán de interpretación los glifos situados por debajo de ese frontón “quebrado”… las formas múltiples platerescas,  dibujo en la nada con mis dedos un supuesto eje de simetría, busco tal cual en una pesquisa, la enigmática conexión del “número dorado”.   Es tal mi asombro  que lo comparo a la génesis curva que se desdeña de imposta a imposta, sujetas las dovelas por una fuerza central (mi “clave” es el cincho pasional que me mantiene preso de cada elemento).


 

Regina Coeli (Detalle de la Portada)

Ex Convento Regina Coelli (Detalle de la Portada).


 

Me es menester citar las palabras de José M. Mijares y Mijares quien dentro de las conferencias del bicentenario de la fundación de la Escuela de Pintura, Escultura y Arquitectura por la Universidad Nacional Autónoma de México, correspondiente a “La ciudad y una casa” Huitzillan, retoma de la obra de Miguel Cervantes de Saavedra, “Licenciado Vidriera”, la majestuosidad con la que era comparada la Ciudad de México en aquel entonces :

“Desde allí, embarcándose en Ancona, fue a Venecia, ciudad que, a no haber nacido Colón en el mundo, no tuviera en él semejante: merced al cielo y al gran Hernando Cortés, que conquistó la gran Méjico, para que la gran Venecia tuviese en alguna manera quien se le opusiese. Estas dos famosas ciudades se parecen en las calles, que son todas de agua: la de Europa, admiración del mundo antiguo; la de América, espanto del mundo nuevo. Parecióle que su riqueza era infinita, su gobierno prudente, su sitio inexpugnable, su abundancia mucha, sus contornos alegres, y, finalmente, toda ella en sí y en sus partes digna de la fama que de su valor por todas las partes del orbe se extiende, dando causa de acreditar más esta verdad la máquina de su famoso Arsenal, que es el lugar donde se fabrican las galeras, con otros bajeles que no tienen número”.

No pretendo ensuciar el decoro con el que fue descrita la “Venecia” de la Nueva España; sin embargo atendiendo al desarrollo de los párrafos primeros, mi única intención es la de exponer mi postura íntima esperando de quien lee, la concepción de una disyuntiva fundamentada en el modus vivendi et modus operandum  de sí mismos  y la interacción en el medio…

Por ello conjugados la excitación visual, el encanto y el decoro con las que se abordan mis impresiones en un primer plano; es de importancia y de madurez aceptar también las ponencias que sacan a relucir lo negativo, y que compete tomar a consideración. Me he dedicado  meses atrás a indagar la postura de expertos en la materia, de allí mi afán bajo el fundamento consolidado y respaldado; no siendo éstas palabras tal cual “balazos al viento”.

Roberto Eibenschutz  Hartman quien obtuvo el título de Arquitecto con la tesis “Comunidad y habitación en la Zona Indígena Huichol de Jalisco”, es Maestro en Urbanismo egresado de la UNAM y con especialización en Estudios Urbanos en Holanda, participante en el curso de desarrollo rural integral en Egipto; es profesor-investigador de tiempo completo en la UAM-Xochimilco y profesor de la Maestría en Urbanismo  en la Facultad de Arquitectura de la UNAM. Así mismo Profesor en las Maestrías en Desarrollo Urbano en El Colegio de México y en las Universidades de los Estados de Guanajuato, Colima, Guadalajara, Nuevo León, Estado de México, Oaxaca, Veracruz, Puebla y Morelos y en el Massachussets Institute of Technology (MIT). Advierte en su artículo “¿Por qué ha fracasado la planeación metropolitana?” que la planeación metropolitana o urbana en general, ni es la panacea ni puede resolver el bien común y la felicidad para todos; como instrumento de desarrollo debe partir del reconocimiento de que vivimos en una sociedad heterogénea donde no hay un interés general de la sociedad sino múltiples intereses que corresponden a los diversos grupos que la conforman, cuyas aspiraciones en relación al espacio metropolitano son igualmente diversas y generalmente confrontadas, lo que lleva a reconocer que no puede habler planeación aséptica; en la dimensión metropolitana generalmente lo que beneficia a unos perjudica a otros. Y que sin embargo todo parece indicar que los problemas a los que nos enfrentamos poco tienen que ver con la calidad de los planes y de los planificadores y más bien se encuentran en las limitaciones para la puesta en práctica de los planes aprobados.


 

Citámbulos. La incidencia de lo Remarcable.

Citámbulos. La incidencia de lo Remarcable.

Daniela Wolf, miembro fundador del colectivo Laboratorio Curatorial 060; egresada de Arquitectura de Paisaje por la Universidad de Ciencias Aplicadas Weihenstephan en Alemania. Entre el 2001 y el 2006 se desempeñó como gestora cultural para el Goethe-Institut Mexiko, donde su último cargo fue el de coordinadora del departamento de programación cultural. Jugó un papel importante en la realización de proyectos de relevancia como agua-wasserMEXartes-berlin y culturALE 2003. En el 2006 impartió el curso de gestión cultural a estudiantes de diversas disciplinas en el Centro Nacional de las Artes.  Pone de manera alarmante en el primer párrafo de su artículo “Citámbulos, Guía de Asombros de la Ciudad de México” lo siguiente: El colapso total de la Ciudad de México ha sido pronosticado incontables veces por antropólogos, sociólogos, urbanistas y políticos de todo el mundo. Sin embargo y, en contra de todas las predicciones, la capital mexicana sigue funcionando y su población y superficie continúan en aumento. Quienes habitamos en esta ciudad, sufrimos diariamente los inconvenientes de vivir en ella, como son, entre otros, la falta de infraestructura básica en determinadas zonas, la excesiva contaminación, los embotellamientos constantes… Sin embargo, no podemos negar la fuerza de atracción excepcional e irracional que ejerce sobre nosotros la megaurbe que André Breton denominara en algún momento “la capital del surrealismo”.

Sin mejor acierto Gonzalo Velorio dicta:

 

¿Qué es hoy la Ciudad de México?

…Es una ciudad desconocida por sus habitantes. Torre de Babel que no se eleva sino que se expande en lenguas hermanas apenas comprensibles.

…Atroz y amada, fascinante y desoladora, inhabitable e inevitable.

Camino de regreso al cuartito de la casa racionalista que alquilo después de haber experimentado dos vertientes de impacto, cual si fuere un equilibrista pendiendo de una cuerda en la que o bien decido continuar maravillado en las alturas sin importar la rechifla y el pánico, u opto por tirarme fatal y sin objeción alguna al cataclismo amarillista de un caos generalizado en el que lo sublime se entrega tal cual puta… y así  abierto del pecho a disfrutar un vino triste para apaciguar el desborde emotivo…

Termino sobre hitos y arquitectura con las palabras de René Caros:

Lugares de coincidencia… Y de vuelta  a un lugar conocido, a algo que nos parece haber leído antes, quizás en aquel tercer piso… difícilmente algo permanece en la ciudad, en el sentido de permanencia que podemos encontrar en la naturaleza, el tiempo de la naturaleza, mucho más largo, dilatado y lento que el de las ciudades, la permanencia de nuestros actos, es engullida por la historia, de suerte tal que la ciudad es una sucesiva capa de tiempos, de ciudades superpuestas…

Hitos…

© Josías Mumenthey.

 

 

 

 

Bibliografía propuesta.

García Salgado Tomás; “Conferencias del bicentenario de la fundación de la Escuela de Pintura, Escultura y Arquitectura”; UNAM; 1984; página 147.

Cervantes Miguel De; “Licenciado Vidriera”; UNAM; 2003; página 9.


 

Fotografías.

http://www.flickr.com/photos/eltb/sets/72157603901508965/

http://www.flickr.com/photos/citambulos/762032806/

http://www.flickr.com/photos/28038209@N03/2846835633/


 

Hemerografía propuesta.

Piso 11; ”Suiza”; verano 2007.

Dos Hitos…

La Selva Café. Bolívar 31. Colonia Centro. México D.F.

Café “El passaje”.  Pasaje Gante. Colonia Centro. México D.F.


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Breviario sobre Gótico.

Un arte nuevo para unas nuevas catedrales.

Cuando Suger fue elegido, en 1122, abad de Saint-Denis, la abadía gozaba de un extraordinario prestigio. Por algo estaba dedicada al patrono de Francia, San Dionisio, considerado, <<después de Dios, el protector del reino>>. Ningún señor feudal o eclesiástico tenía allí poder. Dependía directamente de la autoridad real y era, desde tiempos de la dinastía merovingia, lugar de entierro de los reyes franceses. Y, sin embargo, la iglesia abacial, edificada en la época del Prerrománico, era casi una ruina, Suger, educado en Saint-Denis, amigo personal del rey Luis VI y regente con Luis VII, consideró ese templo indigno de la alta categoría que ostentaba y decidió su reconstrucción. La renovación de la Iglesia de Saint-Denis, marcó el punto de partida de lo que denominamos el estilo Gótico.

Suger deseaba comunicar un mensaje espiritual nuevo, diferente del que s e transmitía en las construcciones románicas. Frente a las grandes superficies macizas, pretendía ofrecer estructuras translúcidas hacia el exterior. Frente a los interiores pesadamente oscuros, espacios radiantes de luminosidad. Una luz convertida en color por las vidrieras de las ventanas, capaz de transformar el ambiente en algo irreal, desmaterializador y divino.

Detalle Vitral de la Catedral de Köln (Alemania).

Detalle de vitral de la Catedral de Colonia (Alemania).

Desde Saint.Denis, situada al norte y muy cerca de París, el Gótico fue extendiéndose en el siglo XIII por la isla de Francia y los dominios directos de la monarquía francesa, hasta el punto de llegar a identificarse como la expresión artística de la dinastía de los Capetos. De allí irradió al resto de Francia, se extendió por Europa occidental y alcanzó, en el siglo XIV, lugares alejados en el Mediterráneo y el Próximo Oriente. Tras la crisis política y social que azotó a Europa en el siglo XIV, agudizada por mortíferas epidemias, el Gótico se renovó y afrontó el siglo XV, llegando a rebasar en algunas zonas los límites del 1500, con un predominio de fórmulas artísticas llegadas de Flandes. Mientras, en algunos puntos de Italia, se había iniciado el movimiento humanista que desembocó finalmente en el Renacimiento.

Cristo no túmuloCristo no túmulo.

La iniciativa artística de Suger no fue seguida de inmediato de una manera uniforme, ese mismo siglo XIII corresponde aún a la época de plenitud del Románico en la mayor parte de Europa. La expansión del Gótico estuvo vinculada a una situación social, religiosa y cultural que le fue propia. Es la decadencia del régimen feudal, el apogeo de la vida ciudadana, la sustitución del monopolio cultural de los monasterios por las universidades, o la aparición y difusión de nuevas órdenes religiosas. Muchos nobles cambiaron el castillo por la casa palacial, ubicada en un entorno urbano más cómodo y seguro. Creció con fuerza la burguesía, una nueva clase social basada en el comercio y el control económico que alcanzó en las ciudades altas cotas de poder. San Francisco predicó la pobreza unida de manera inmediata al mundo natural que nos rodea. Y San Bernardo propuso para la Orden del Cister un modelo de rigurosa austeridad monástica. Las teorías reformadoras de San Bernardo y sus ataques a los excesos decorativos del Románico facilitaron la aplicación de las técnicas de crucería en los edificios del Cister. La búsqueda de la funcionalidad a través de la pureza de la línea arquitectónica. Pero no propiciaron del mismo modo la aplicación de otros conceptos fundamentales del Gótico, como la organización espacial y la utilización ambiental de la luz. En realidad, el desarrollo del Gótico con todas sus consecuencias correspondió más a los grandes empeños catedralicios, en los que la arquitectura no se desarrolló de forma independiente sino integrada con las restantes facetas artísticas. Al cabo de algún tiempo, los propios monasterios del Cister se adscribieron al Gótico en plenitud, haciendo alarde de su gran potencial económico y olvidando parcial o totalmente los deseos de San Bernardo.

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El Convento de Santa Maria da Vitória (también conocido como Monasterio de Batalha), Portugal.

La catedral es la expresión más elocuente del arte gótico. Emerge en el contexto de la ciudad, agrupando en torno suyo las casas y callejas de la trama urbana. Las catedrales fueron desde antiguo las iglesias principales de las diócesis o demarcaciones eclesiásticas. En un lugar preferente de las mismas tenía su silla, cátedra o sede –de ahí el nombre de catedral, o seo, con que se las conoce-, el correspondiente obispo acompañado por una comunidad de canónigos.


Catedrald e Köln

Catedral de Köln (Alemania).


La construcción de la catedral aglutinó el esfuerzo de los diferentes estamentos sociales. Como edificio religioso que era, la iniciativa solía ir a cargo de la autoridad episcopal, apoyada con frecuencia por el poder laico, fuera la monarquía o la nobleza, aprovechando su efecto propagandístico.


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Catedral de Reims (Francia).


El “Magister Operis”

Al frente de la obra catedralicia solía haber un eclesiástico, administrador de los fondos económicos y supervisor de los trabajos realizados. Desde el punto de vista técnico, la dirección corría a cargo del maestro principal, el <<magister operis>>, titulación en cierto modo equiparable al arquitecto actual, que en la época del Gótico llegó a gozar de un considerable prestigio. A finales de la Edad Media, la actividad del <<magister operis>> había quedado en cierto modo sublimada como colaborador en la obra creadora de Dios, el <<Supremo Arquitecto del Universo>>.** La relación y consonancia entre las partes del edificio, la proporción aplicada mediante la geometría, constituía para ellos el ideal de belleza arquitectónica.


Detalle en el Monasterio de Santa Maria, Alcobaça, Portugal

Detalle en el Monasterio de Santa Maria, Alcobaça, Portugal.

Capitel Historiado

Capitel historiado.

Contaba el maestro con un nutrido equipo, diversificado en diferentes oficios: Picapedreros o lapicidas para trabajar la piedra. Carreteros para transformarla desde las canteras. Albañiles o mazoneros, aplicados en la colocación de los materiales. Carpinteros encargados de los andamios y de las cimbras, auténticos esqueletos de madera bajo arcos y bóvedas. Herreros, vidrieros y otros artesanos, muchos de ellos realizaban con frecuencia trabajos de distintas especialidades. El propio <<magister operis>> se implicaba en la construcción, dirigía personalmente o por delegación varias obras a un tiempo, o dibujaba los proyectos escultóricos de las fachadas de acuerdo con los deseos del promotor. Existen algunos libros de dibujos, tomados del natural o realizados como modelos para futuras obras. Entre ellos, el más conocido es el Cuaderno de Villar de Honnecourt, realizado por este maestro hacia 1235. Puede decirse, en general, que la consideración social del artista no era muy elevada. Se le trataba como a un artesano, un buen conocedor de su oficio a quien los promotores d ela obra de arte controlaban rigurosamente a través de las cláusulas de los contratos desde que comenzaban su trabajo, y de los peritajes de expertos al finalizarlo.


** Nótese en archivo adjunto .pdf  “The high middle ages in Germany” imagen en página 97.

http://www.mediafire.com/?sharekey=8280c442d775c1880c814df2efeadc50e04e75f6e8ebb871

God the Father as an architect (Bible moralisee, mid-13th century)

The architects of the great cathedrals saw their task as imitating the divine act of creation. They imagined the creation of the world as being like the process of architectural construction: Cod the Father, with a compass in his right hand and pushing the globe along in front of him, is ordering the world according to “measure and number and weight” (Wisdom of Solomon, 11;21)

Características del Gótico.

El Gótico, como la gran mayoría de las corrientes artísticas, no es un arte uniforme. Por el contrario, ofrece en su conjunto numerosas variantes. Pero pueden observarse una serie de caracteres comunes, a modo de líneas definitorias, que nos permiten distinguirlo a grandes rasgos. La arquitectura Gótica surgió en Francia con la intención de racionalizar al máximo los distintos elementos del edificio. La planta preferida fue basilical, con forma de cruz latina y un número impar de naves, generalmente tres. Con un sentido de espacio-camino heredado aún del primer arte cristiano, las catedrales góticas marcaban, por la disposición de los pilares laterales, un ritmo insistente que conducía al altar. Una o varias girolas* de trazado poligonal rodeaban en la cabecera ese punto, el más sagrado del templo, protegido a su vez por una corona de capillas radialmente dispuestas.


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Interior de la Catedral de Manresa, Barcelona.


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Rosetón de la Catedral de Sevilla.


Era preciso conseguir espacios capaces de albergar gran número de fieles, con un perímetro en el que el muro no fuera siempre necesario; donde la pared maciza pudiera ser sustituida por ventanas y vidrieras para transformar simbólicamente el efecto de la luz. Eso exigía la concentración de todos los pesos de las cubiertas* en unos puntos determinados, dejando libres de cargas las restantes partes del edificio. Mediante los arcos formeros dispuestos lateralmente en sentido longitudinal, y los fajones* dispuestos lateralmente en sentido transversal al eje principal de las naves, se obtuvieron tramos cuadrangulares -<<ad quadratum>>- apoyados por pilares se lanzaron dos arcos cruzados en diagonal, los nervios que a modo de esqueleto permanente de piedra constituían el apoyo principal de la bóveda*. Una clave cruciforme cerraba, en la parte más alta, el punto central de encuentro de estos dos arcos. Sólo quedaba tapar los cuatro grandes huecos triangulares o plementos que se abrían entre los arcos. La bóveda de crucería cuatripartita, de trazado más simple, había quedado así definida. La utilización de arcos apuntados*, mucho más flexibles que los de medio punto usados en el Románico, permitía aplicar esta bóveda a tramos de diferente anchura.


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Convento del Carmo, Lisboa (Portugal).

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Iglesia y Convento de San Francisco, Santarém (Portugal).

El peso generado por las bóvedas de piedra de crucería de la nave central no descansaba directamente a lo largo de los muros laterales, como las bóvedas de cañón del Románico. Ahora se concentraba en los cuatro pilares para descender verticalmente. Y se trasladaba también en un sentido oblicuo a través de los arbotantes*, elementos arquitectónicos que, saltando por encima de las naves laterales, llegaban a descargar los empujes sobre los contrafuertes* exteriores, haciendo resbalar con mayor suavidad la pesada carga a la vez que prolongaban su recorrido. El arbotante fue también el canalizador del agua de la lluvia, que de las naves laterales llegaban a descargar los empujes hasta las gárgolas, para su definitiva evacuación. En el punto de encuentro del arbotante con el contrafuerte se situó el pináculo, destinado a evitar con su peso el desplazamiento o ruptura de alguno de los dos. A la larga, el pináculo constituyó por sí mismo un elemento estético casi imprescindible en la arquitectura gótica.


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Bóvedas en el Convento de Santa Maria da Vitória (también conocido como Monasterio de Batalha), Portugal.


No obstante, la catedral no fue sólo una obra arquitectónica. Más bien puede decirse que la arquitectura actuó como integradora de las demás artes. En ese sentido, la obra no alcanza su significado total hasta poseer el adecuado complemento escultórico, hasta cerrar los vanos con vidrieras y recibir todo el mobiliario litúrgico. La escultura monumental fue programada con el mismo cuidado que la arquitectura del templo. Se halla en todas partes. Ellas permiten a los fieles el acceso al recinto sagrado. Son el lugar más apto para comunicarles un mensaje de la divinidad


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Interior de la Catredral de Sevilla.


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Catredral de Sevilla, Nave central.


Glosario.

*Girolas (o deambulatorios): Pasillos que rodean la parte trasera del presbiterio. Es prolongación de las naves laterales y sólo excepcionalmente se da sin ellas.

*Cubierta: Sistema de cierre de la parte superior de una construcción.

*Bóveda: Obra arqueada que cubre espacios comprendidos entre muros o varios pilares.

*Apuntado (también llamado ojival): El formado de dos porciones curvas que se cortan, dibujando un ángulo curvo en la clave y cuyo intradós es cóncavo. Tiene dos centros.

*Arbotante: arco rampante que descarga, sobre un contrafuerte exterior al edificio, el empuje de las bóvedas.

*Contrafuerte o estribo: Obra maciza de albañilería, a modo de pilastra, adosada al muro y que sirve para reforzarlo en los puntos en que éste soporta mayores empujes.

© Josías Mumenthey.


Fotografías.

http://www.flickr.com/photos/biblarte/tags/arquitecturag%C3%B3tica/

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Cuatro, número mágico.

Nuestra herencia cultural nos obliga a preparar, a través de la práctica profesional, la arquitectura que proyectamos hacia el futuro. ¡La que vivirá nuestra descendencia!

Nos hemos refugiado, frecuentemente, en la adopción reiterativa de los patrones arquitectónicos de otros países, cuyas condiciones son totalmente ajenas a nuestra realidad; olvidando que el diseño, en su proceso dialéctico de las diversas alternativas y limitaciones, está cada vez más ligado a la dialéctica de la transformación de la sociedad y a la dependencia de las relaciones de producción que imperan en la actualidad.

El valor esencial de un país radica en el apoyo de sus tradiciones culturales, científicas y artísticas; su progreso se manifiesta en su utilización y adaptación a las necesidades de su presente histórico, y proyectándolas hacia su porvenir con un espíritu de comunicación universal.

Arq. Agustín Hernández Navarro

Las Capillas Posas.

Capilla de Cappa-Capella-Chapelle y Posa del latín; pausare, posar, reposar, asentar; hubo en los atrios, por regla general, cuatro de estos pequeños pero grandiosos oratorios, de cúbica y espectacular forma, coronados por bóvedas de gajos o media naranja o bien por un chapitel piramidal, uno en cada esquina del patio, cuya dual función más aparente fue la de recibir las procesiones del pueblo para venerar al Santísimo Sacramento, así como cobijar su adoctrinamiento, pero su profunda significación la dio a conocer Raúl Flores Guerrero, ya que en aquel momento histórico constituyeron la transmutación del “teocalli” (adoratorio) del “calpulli” (barrio) a la correspondiente capilla dentro del atrio cristiano, en tanto que el concepto de clan o grupo tribal del propio calpulli se transfirió al de la cofradía que desde entonces y hasta la fecha cuida de su respectiva capilla posa, recuérdese que el número cuatro era mágico para los indígenas y cuatro calpullis constituían una población, admirable eslabón socio-político-religioso entre la vida indígena precortesiana y la que se inició bajo la dominación española, aserto que en su planteamiento sobre el sentido esotérico corrobora también el Arq. John Mc Andrew al expresar: “Pueda ser más que una coincidencia que el dieciseis tenga cuatro barrios. Sea o no propósito original, la posa frecuentemente vino a jugar un papel extra como capilla de vecindario, recordando en todo caso que los barrios locales ya tenían capillas propias”, por ello el Sr. Arq. Manuel Sánchez Santoveña, comentó al respecto que la posa atrial era como cordón umbilical entre el convento y el correspondiente barrio; más adelante Mc Andrew indica: “El uso de la posa como capilla de un barrio y receptáculo de sus ofrendas en el patio del lugar principal de culto, puede sin embargo implicar un procedimiento u organización aplazada. Esto pudo ser otro elemento del teocalli que fue transformado dentro del monasterio”.

Por cuanto a las capillas posas y sus procesiones, el Sr. Arq. Carlos Chanfón en su obra “Arquitectura en México, siglo XVI” expresa: “La fiesta del Corpus Christi, de gran tradición medieval, instituida por Urbano IV el 8 de septiembre de 1264, conmovido por el Milagro de Bolsena, por medio de la Bula “Transiturus”, fue solemnizada a partir del reinado de Martín V, el Papa liquidador del Cisma de Occidente, con la gran procesión “teofórica” a principios del siglo XV. La procesión, muy solemne a través de una población, trajo la costumbre de construir pequeñas enramadas o altares provisionales, cubiertos con toldos, para hacer paradas de descanso en la trayectoria recorrida durante la celebración. Estos altares provisionales recibieron el nombre de -capillas posas-“.

Al inquirir por nuestra parte, hace ya varios años, sobre el origen litúrgico de nuestras procesiones atriales y en colaboración con Fr. Jorge Ayala, O. S. A., encontramos que en Alemania se celebraba la “Bendición de los Campos”, que más tarde contribuyó a enriquecer la del Corpus.  Roma toleró esta evolución y remitió todo el asunto a los obispos, con el considerado de que aquí se trataba de un “pium excercitium” y no de liturgia. Lo que caracteriza particularmente el rito en Alemania es la costumbre de hacer alto en cuatro altares, anunciar allí el evangelio y dar la bendición con el Santísimo. La costumbre tiene su origen remoto en la procesión de los campos, y sólo en el siglo XV se introdujo en la del Santísimo. La idea que subyace en ella es dar la bendición a los campos en los cuatro puntos cardinales, para ponerlos así, de todo en todo, bajo la protección de Dios, aquí, del Señor Eucarístico. Con la bendición del tiempo se relacionó también la costumbre de leer en los altares los comienzos de los cuatros evangelios. Esto debe su fuerza simbólica a la asociación de ideas: Cuatro vientos, cuádruple soplo de Dios…”

Todo ello puede dar la noción clara del porqué se hicieron cuatro altares en los ángulos de los atrios para las procesiones con el Santísimo y conociendo el precioso arte floral de los indios, tan dados a poner arcos y “montañas” en sus festividades, lógico era que estos altares fueran temporales y efímeros, pero al construir de cal y canto las capillas posas, se fundió y complementó en ellas su razón de ser, por una parte como procesión real y representación del barrio dentro del atrio y servir fastuosamente en las capillas de mérito que han podido sobrevivir a la barbarie destructora de nuestros tiempos y a la incuria actual de los pueblos, así como a la indiferencia oficial.

Significado Cósmico de las Capillas Posas.

Hemos dicho diversas funciones que cumplieron estos monumentos en el pasado y en alguna forma cumplen ahora todavía, pero ahondemos en el sentido místico-arquitectónico con que fueron edificadas las posas, así el Dr. Santiago Sebastian, ilustre investigador de arte virreinal expresa: “Las Capillas Posas Mexicanas son la versión de la dialéctica simbólica de tierra-cielo, la primera representada por el símbolo de lo semicircular o lo piramidal, imagen del cielo. En ellas se produce el paso de un nivel inferior a otro superior”, investigando el tema de las enseñanzas de Cirlot, encontramos la noción del espacio-tiempo expresada por el cubo y la cruz de las tres dimensiones, que aunados a la idea del Dr. Sebastian muestran claramente el sentido cósmico del diseño arquitectónico con que fueron erigidas estas capillas posas, representación del universo con sus tres niveles, que la doctrina hindú llama de las tres gunas: “sattwa”, elevación o superioridad, es el mundo de la luz, “rajas”: zona intermedia o de la manifestación, ambivalencia y “tamas”: inferioridad, tinieblas en su plano central la cruz tridimensional se desdobla horizontalmente para señalar los cuatro puntos cardinales y crear un centro estático o sea el ámbito de la manifestación, espacial y temporal, donde nos encontramos, pues el mundo de la lucha y la transformación. El propio Dr. Sebastian señala:

“Todo edificio sagrado es cósmico, es decir, está hecho a imitación del universo. Ya dijo San Pedro Damiano: La Iglesia es la imagen del mundo. Esta imagen es de tipo realista en el sentido de que sobre los muros y pilares de la iglesia están representados la tierra y el cielo, los animales y las plantas, los trabajos del hombre, la historia natural y la historia santa, de tal suerte que se ha podido decir de las catedrales que eran verdaderas enciclopedias visuales”.

Por varios indicios es factible pensar que las primeras posas fueron franciscanas y entre los monasterios de dicha Orden, Huejotzingo y Calpan tienen las capillas de mérito más ornamentadas y bellamente labradas en piedra, tal exornación corresponde a programas iconográficos bien pensados y mejor logrados, conjugándose además, perfectamente al sentido cósmico de los monumentos; veamos el caso de San Andrés Calpan: la primera capilla está dedicada a la Asunción de María y admiramos en sus tres caras la representación de la Anunciación, de la Asunción y la Virgen de los Siete Dones, clara relación cielo-tierra, la segunda bajo la advocación de San Francisco, que en escultura de bulto recibe la estigmatización de las llagas, establece el nexo divino-humano; la tercera con el patrocinio de San Miguel Arcángel nos muestra al Príncipe de las milicias celestiales con los también arcángeles Gabriel y Rafael, así como al demonio, y en la otra portada apreciamos la majestuosa escenificación del juicio final, perfecta interrelación cielo-tierra-infierno; por último, la cuarta posa, por su fachada de ingreso, ofrece los símbolos del tetramorfos en orladas rodelas y a San Juan Evangelista, el visionario del Apocalipsis en éxtasis y por la cara norte, hay un soberbio Pantocrátor de facciones orientales y señera actitud, todo habla de la creación del Orbe, de la vida presente y futura, en tanto que en la base de la posa, advertimos cenefas de follajería con mascarones humanoides, simétricamente dispuestos, cornudos y enflorados, como centros del mundo de los grutescos y de metamorfosis, al tiempo que los cuernos significan “abrirse camino”, o sea el paso de un mundo inferior a otro superior, del que nos habla Santiago Sebastian; de esta manera, el trazo arquitectónico de las capillas y la constante relación de los tres mundos o niveles en la iconografía de las posas, dan la visión cósmica que seguramente tuvieron sus constructores, frailes europeos y pueblo indígena, ambos con una fuerte carga de tradiciones mitológicas y de simbología, medieval-renacentista y prehispánica respectivamente, de ahí la mutua compenetración y su feliz resultante: los magníficos monumentos del siglo XVI mexicano.

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“Rethórica Christiana” de Fray Diego de Valadés (1579). Grabado sobre las actividades desarrolladas en los atrios mexicanos del sesquicento.

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Capillas Posas, San Francisco Huejotzingo, Puebla.

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En compañía de Collins‏.

En compañía de Collins. (Conversando imaginariamente)

 

La influencia de lo pintoresco.

Peter Collins

Josías Mumenthey

Como advertencia a quien lea las siguientes líneas, suplico  tenga por suposición e imaginativa de quien suscribe, una charla amena y expositiva  en compañía del Arquitecto e historiador Peter Collins.

J.M.    Dando un sorbo discreto al recién servido viennese y a la expectativa de la mímica del Maestro Collins inició la esperada conversación: – Y bien  Arquitecto, con justa razón es dicho en la introducción de “Los ideales de la Arquitectura moderna…” que todo filósofo que pasa por encima de prejuicios, tradiciones…autoridad, etcétera se atreve a pensar por sí mismo regresando a la médula, ¡vaya! al análisis de los objetos básicos entendibles de manera  concienzuda, vistos éstos  desde distintas vertientes;  es aquel que logra afianzarse en la imparcialidad aún de si mismo, concibiendo así una filosofía madura y sustentada no solo por el matiz de quien la presenta. Me intriga aún después de haber leído y releído líneas,  el hecho del por qué tomar el período “moderno”, alejándonos claro del sentido ambiguo referente a lo contemporáneo.  Y ante esta cuestionante salen a luz un bagaje de “common factors” que considero  han tenido cierta dualidad en el desarrollo de su obra; me refiero a ese “reflejo” repetitivo en la historia. Disimulando una sonrisa discreta y afable, Collins extrae con cuidado del envoltorio metálico un <<cigarrette>> dannemann espresso  y aguzando a mi ponencia enciende y aspira asintiendo lo escuchado;- es decir,  pretendo  transpolar o hacer una especie de analogía retomando su crítica, específicamente la de la primera mitad del siglo XX y evidenciar dichos factores en el desarrollo arquitectónico de hoy en día-. Pero antes de llegar a ello, es notorio un parteaguas que a mi juicio disgrega  la “época modelo” de las demás. Modelo en el sentido que al darse como tal, sugiere dichas  “repeticiones” a futuro adecuándose a la situación cronológica. Siendo este punto intermedio entre la incipiente sociedad nómada y la megalópolis del futuro no muy lejano, que contiene la unidad “célula” de las transformaciones expuestas en el período propuesto por usted (1750-1950), me refiero luego entonces a la Villa, que como legado romano (Villa suburbanae) habla ya de una consolidada organización social y estratificada en distintas “aristocracias”, cosa muy similar a la de nuestros días.

P.C.    Tras un momento de espera, Collins liba un <<cortado>> dejando el ya casi extinto pitillo sobre el cenicero y responde serenamente entrecruzando los dedos:  En cada época arquitectónica se acostumbra a dar un tipo predominante de edificio que, por la atención que se le presta, tiende a influir en los demás. En la antigua Grecia el edificio predominante era el Templo; en la Europa medieval fue la iglesia; en el Renacimiento europeo, el palacio. Pero, a partir de 1750, no es tan evidente cual sea el edificio más destacado. La variedad de tipos constituye en sí misma una característica de los tiempos modernos. Pero si algún tipo de edificio puede decirse que influyó más que otros en las teorías arquitectónicas desde 1750, sin duda fue la villa. J.C. Loudon, en su Encyclopedie of Cottage, Farm and Villa Architecture, la define como <<una residencia campestre rodeada de jardines>>. Una villa, sin embargo, era más que esto. Los comerciantes e industriales de reciente fortuna la adoptaron como tipo de vivienda predilecto, con lo que se convirtió en la mejor expresión arquitectónica de las grandes aspiraciones de la época. Sin duda es por este motivo que Loudon añadía que una villa era también el medio de obtener, junto a la comodidad, <<la satisfacción de exhibir la riqueza y el buen gusto>>.

J.M.   Justamente tal cual su orígen romano, la villa denotaba ese estatismo y  confort. Si bien lo ha dicho, la villa se convirtió en el “ícono” ; pero cómo es que hoy  podemos enarbolar un tipo de edificio característico de una época tan rica en diversidad cognitiva, en una sociedad situada en la consolidación de bloques regionales unidos así mismo por uno global y mayor. Cada época ha tenido dichos estandartes arquitectónicos, la nuestra no puede escapar a dicha constante…

P.C.   Interrumpiendo abruptamente mi postura, y encendiendo de nueva cuenta un cigarrillo, Collins alza de manera ondeante las manos y explica arrojando elegantemente el humo: Las villas, por sus dimensiones relativamente modestas y por sus posibilidades de emplazamiento, permitían expresar y explotar las corrientes románticas sin que la importancia e influencia de éstas deban exagerarse. No sólo al principio de la Edad Moderna, sino durante todo el período de 1750 a 1950, la teoría arquitectónica estuvo influida por factores propios de la arquitectura doméstica. No es casualidad que los principales creadores de la arquitectura de nuestro siglo, como Wright, Gropius, Mies van der Rohe y Le Corbusier, manifestaran inicialmente sus teorías construyendo villas para ricos <<connaiseurs>>, o bien, a partir de la guerra de 1914-18, construyendo viviendas modestas para artesanos o para artistas sin demasiado dinero. La romántica villa suburbana no fue un tipo de edificio menor, característico de principios  del siglo XIX, sino que debe considerarse como paradigma de toda la época moderna. Muchas características del diseño contemporáneo, como la asimetría, las irregularidades de la planta, de la distribución de ventanas y de la silueta fueron, inicialmente, características de las villas, aunque ya desde entonces habían pasado del uso del concepto general de arquitectura tal como hoy lo entendemos.

J.M.    Puedo pensar luego entonces que este paradigma llamado “Villa” se traduce contemporáneamente en espacios arquitectónicos que enarbolan la época en la que nos hallamos, una en la que la importancia de la cultura, la tecnología de vanguardia, de integración social y de un mercado inherente a la demanda consumista del hombre, han materializado en un nuevo templo Griego, en una nueva catedral Gótica, en una nueva monumentalidad Bizantina; ¿a qué me refiero con ello?, es decir, hoy tenemos los pabellones de exposiciones culturales, donde se inmiscuye tan bellamente la semiótica. Por citar un ejemplo, la Expo-Zaragoza 2008, el pabellón español que conjuga la temática principal que es el agua con los elementos soportantes de la cubierta, la apacible sensación y el remate visual del gran espejo de agua, nos lleva ipso facto a l a problemática mundial de tan vital líquido, invitándonos a la reflexión y a la acción. Tenemos también  los espacios dedicados al culto narcisista del hiperconsumismo llamados megaplazas comerciales;  tenemos una nueva villa “colectiva” para distintos estratos sociales, desde las viviendas colectivas de interés social, hasta los sofisticados y tan rebuscados “loft” dirigidos a una clase aristócrata pudiente.

P.C.    La idea general de villa, en el sentido de vivienda campestre, puede encontrarse ya en la antigua Roma. Pero, en un sentido moderno y más restringido, no aparece hasta 1720 en las casas de campo construidas por la aristocracia de mediados del siglo XVIII para alternar con sus amistades. Cuarenta años más tarde, se diseñaban como villas incluso los palacios suntuosos, como lo muestra el proyecto de Keddleston, que indica, como observó John Summerson, la importancia adquirida por la idea de la villa en 1759.

J.M.   Irreverentemente atropello la frase de Collins y agrego sin bajar la voz: -Arquitecto, es tal la importancia adquirida por nuestras “villas”, que se han erigido como un producto de la revolución constante ideológica-tecnológica, que podemos hablar de ellas como concebidas bajo una Arquitectura “purista” , y no me refiero con el término purista al hecho formal, sino a la capacidad de lograr bajo el poderío al alcance de las nuevas herramientas tanto de diseño, como de concepción espacial e ingenieril y constructivas. Formas perfectibles, armónicas, sencillas al ojo pero de dificultad tal que no hubiesen sido logradas épocas antes… hechos que han impactado el ojo humano ya no solo en horarios diurnos, sino nocturnos también.  Un refugio de esta revolución y a la vez digno embajador de la necesidad de una continua búsqueda por nutrir el espíritu humano mediante el Arte contemporáneo y experimental, es el nuevo edificio del “Ars Electronica Center-Museum of the future” en Austria;  aunado a su “Futurelab”, conjugan una unidad interdisciplinaria de sociedad, arte y tecnología de punta. Ahora bien si dirigimos la mirada a nuestras “villas” colectivas, conocidísimo es el caso del “Turning Torso”  calatraviano de Mälmo Suecia, siendo pionero en el orden de rascacielos “high-tech estructuralista” de uso para apartamentos, conjuga magistralmente ritmos armoniosos, movimientos, antropomorfismo, dificultades ingenieriles resueltas maduramente,  semiótica, limpieza y purismo… enfocados claramente a la satisfacción de un status aristócrata. Convirtiéndose así en un ícono citadino que satisface la oferta-demanda del mercado de bienes raíces local, regional e internacional. Bien vale la pena recordar la máxima gaudiana de que “El arquitecto del futuro se basará en la imitación de la naturaleza, porque es la forma más racional, duradera y económica de todos los métodos.”

P.C.    Marcando su posición y sentando las manos en la mesa,  corren dos estelas de humo por sus fosas nasales y seguido menciona: La moda de construir casas pequeñas comenzó probablemente en Inglaterra y se extendió al continente dentro de la corriente anglófila que introdujo también los jardines informales ingleses, las carreras de caballo, el <<five o’clock tea>>, y otras costumbres para las que aún hoy se utiliza en Francia el nombre en inglés.  Los primeros prototipos reales fueron Marbel Hill en Inglaterra, construido por Jorge II para Mrs. Charles Howard y el Petit Trianon que Luis XV mandó levantar en Francia para madame Pompadour. Pero el gran período de las  <<locuras>> fue hacia 1775, cuando el nacimiento del capitalismo y la moda de ir al teatro convirtió a muchos banqueros en protectores de damas y actrices consideradas con categoría de ilustres… y dime Mumenthey, ¿cuáles son dichas costumbres de tu siglo XXI?, ¿Cuál el transporte anglófilo que propaga las nuevas villas?

J.M.    Cada época se ha regido predominantemente por sus modas, cada cual sus costumbres e hitos…la mía es una época en la que la moda, -y para esto quiero fundamentarme en el pensamiento del filósofo francés Gilles Lipovetsky,  por el cual comparto una afinidad ideológica- juega un papel imprescindible en lo que se llama “la era del vacío”, la época de lo “efímero”, la cultura light, digerible velozmente. El lapsus hiperconsumista que se traduce en una sublimación del superyó y el atavío desmesurado del narciso. El transporte anglófilo hoy es la integración de bloques regionales a  través de políticas que han visto morir al capitalismo; pero nacer un heredero digno de las enseñanzas de su padre, el neoliberalismo. Hablar de teatro no es tan elocuente ya, como lo fueron las puestas en escena del siglo XVIII de tipo neoclásico a cargo de Leandro Fernández de Moratín. A cambio requerimos un espacio para el nuevo “séptimo” arte, ya sean cortos o largometrajes, donde la vida es puesta a juicio por un uomo nuovo, el <<homo videns>> de Sartori.

P.C.   Riendo y sosteniendo con holgura la taza de café en su mano derecha, Collins entredice vacilante pero puesto en la conversación: Entre las locuras más características de finales de siglo XVIII hay que mencionar las de Ledoux y Selanger, como la preciosa casita de madame du Barry, en Louveciennes,  la villa  que el príncipe de Soubise construyó para la bailarina Marie-Madeleine Guimard y la elegante Bagatele que el hermano de Luis XVI hizo construir en seis semanas en las afueras de París para ganar una apuesta hecha con María Antonieta.  Las tres eran muy clásicas en cuanto a composición y detalle, con simples elementos geométricos y molduras clásicas. Pero estas formas aristocráticas no se adecuaban al gusto de los fabricantes ingleses del siglo siguiente, que ni tenían antepasados nobles ni gustos refinados y que construían sus villas para sus esposas.  Aquellas fuertes matronas no sentían especial simpatía por la cultura de la Antigüedad, pero eran muy sensibles a las modalidades arquitectónicas de las novelas que leían. Esta sensibilidad característica, junto con el despliegue de una nueva ciencia llamada estética, fueron las que fundaron una nueva teoría arquitectónica que fue expresada por primera vez en las villas suburbanas inglesas.

J.M.   Los estratos sociales de hoy en día han visto nacer tal cual en tiempos pasados, la clase “curiosa” llamada “los nuevos ricos”, ellos que como usted cita, ni tienen gustos refinados, ni en su línea genealógica conservan la continua opulencia de las viejas familias ricas, pero de forma irónica ante el poco refinamiento que poseen, han mezclado parte de su pasado inmediato con las nuevas exigencias clasistas, ¿cómo se entiende esto en arquitectura?, bien podemos responder citando los Gothic Revival y les chinoiseries  del siglo XXI, es decir la integración de exteriores neovernáculos con interiores minimalistas por ser uno de los más comunes. ¿Hablar de locuras en pleno futuro? , ¿Locura el futurismo italiano de la “città nuova”  de Antonio Sant’Elia y su influencia inmediata en la “Metrópolis” de Fritz Lang? ¿Qué pensaría François Maria Charles Fourier y sus falansterios a cerca de “Les lotissements à Brøndby” en Dinamarca? ¿Locura Dubai y el Burj Dubai? ¿Locura imaginar y acariciar lo intangible para otros hasta que la historia sea capaz de enmendar un “error” que solo el tiempo puede borrar?

Acto seguido: La carta del sitio, un mesonero retira las tazas… nuevo punto llamado “Addison”, otra charla dentro de la charla en compañía de Collins.

Bon apetit!

© Josías Mumenthey.

 


 

Bibliografía propuesta.

 

Collins Peter, “Los ideales de la Arquitectura moderna; su evolución (1750-1950)”, 6ª edición, Gustavo Gili, página 37.

Otras fuentes de información

Fotografías:

Yann Arthus Bertrand, “La terre vue due ciel”, Danemark 01 “Les lotissements à Brøndby”.

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